Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de octubre de 2010

Copa Teresa Herrera: Peñarol El Club Uruguayo Más Ganador y Primer BiCampeón

Un Poco sobre la competición:

El Trofeo Teresa Herrera es un torneo de verano de fútbol que se disputa desde 1946 en La Coruña, Galicia (España). Es el tercer torneo entre equipos profesionales más antiguo de España por detrás de el Trofeo Playa y Sol del año 19011 y la Copa San Pedro del año 1941. Está considerado como uno de los torneos amistosos más prestigiosos del mundo debido a la máxima categoría que tienen los equipos que han participado en su historia. El trofeo que se entrega al ganador del torneo es considerado el más hermoso del mundo.
El Trofeo Teresa Herrera ha sido confeccionado por la tradicional Joyería Malde, que ha amalgamado en su diseño toda la tradición d
e la antigua orfebrería gallega. El tamaño del trofeo Teresa Herrera original es una de sus principales particularidades. Está realizado mediante una fusión de joyería gallega y platería compostelana que, en sus orígenes, requirió 900 kilos de plata y 20 de oro y en la que se emplearon más de 55.000 horas. A partir de la 24ª edición, se elaboró otro acorde a los nuevos tiempos, pero en el que también se emplea mucho trabajo, alrededor de 2.400 horas, 32’7 kilos de plata y 7’4 de oro.

Historia:

En sus comienzos el torneo surgió como una idea para recaudar fondos para los más desfavorecidos, de ahí su nombre, Teresa Herrera, benefactora de los pobres. Desde su primera edición, el trofeo es di
sputado por los mejores equipos del mundo en cada momento. El formato, que era a partido único al principio, pasa a ser torneo por semifinales en 1964, con cuatro equipos. En 2003 y 2005 el formato fue triangular. Los partidos se disputan en el estadio de Riazor durante dos días de la segunda quincena del mes de agosto, estando el trofeo dentro del cartel de las fiestas de La Coruña, con la participación anual del equipo local, el Deportivo de La Coruña. Tras varios años en el que el trofeo era organizado por el Ayuntamiento de La Coruña, en el año 2000 el Real Club Deportivo de La Coruña se hizo cargo de la organización.

1974: En la Copa Teresa Herrera de ese año (la 29ª edición) Peñarol disputó el 13 de Agosto el primer partido frente al Barcelona ganando por un tanto contra cero con gol del Pepe Cruz tras recoger un rebote luego de una jugada memorable del Nando donde agarro la pelota en el medio de la cancha y dejo 4 defensas por el camino. El Borussia Moenchengladbach derroto al Atlético Madrid en la otra llave. El 15 de Agosto se disputo la final entre Peñarol y el equipo Alemán que venia de ganar al copa de Alemania en 1973 y obtendría la copa UEFA de 1975 y las ligas de su país en 1975-76-77. Peñarol ganó a lo Peñarol donde cumplió una actuación hazañosa ante tal equipo, faltando 15 minutos para finalizar el partido perdíamos 2 tantos a cero, con goles anotados por Heynckes y Simonssen. Morena y Quevedo en una excelente combinación culminaron con un tiro cruzado del Argentino batiendo al arquero Alemán, a poco de finalizar el partido otra vez Quevedo elevó al pelota por encima del arquero Klef señalando el empate y obligando al alargue. A poco de comenzar el mismo Quevedo en una formidable jugada dejó al arquero en el camino con una moña larga y dio el pase para la entrada del Nando que solo tuvo que empujar al pelota.

Los campeones fueron: Walter Corbo, Sandoval, Fernandez, Gonzalez, Nelson Acosta, Mario Zoryez, Julio Jimenez, Daniel Quevedo, Juan Ramón Silva, Morena, Unanue, Jose Cruz, Garcia, Luis Garisto, Santelli, Fossati y el DT. Hugo Bagnulo.

1975: El 8 de Agosto jugamos el primer partido por la copa Teresa Herrera (30a edición) frente al Atlético Madrid ganando por tres tantos a dos, abriendo el tanteador el “Ratón” Ayala empatando Ramón Silva, volviendo a sacar ventaja el Atlético con Becerra y empatando nuevamente Morena en el segundo tiempo definió Quevedo. El 10 de agosto se disputó la final frente al Cruzeiro que venía de eliminar al Stoke City de Inglaterra y de ganar el campeonato Brasilero, un año más tarde se coronaría campeón de la copa Libertadores. El partido fina
lizó empatado en dos con goles de Nelinho y Palhinha empatando para Peñarol Morena y Unanue, en el alargue volvió a adelantarse Cruzeiro con gol de Nelinho empatando Luis Garisto. Nelhino fue el único en batir a Corbo desde los 11 metros, anotando Morena y Garisto para el Carbonero, finalizando 5 a 4.

De esta forma Peñarol obtenía su segunda Copa consecutiva, primer equipo de la historia en conseguir este lauro.

sábado, 24 de julio de 2010

Aquí empezó la historia de los mundiales

Nota extraída de la revista Fifa World

La vida transcurre tranquila por la esquina de Charrúa y Coronel Alegre, en el barrio de Pocitos, Montevideo.
Los niños marchan a la escuela, las señoras hacen sus compras y los taxistas la cruzan sin saber que están transitando un sitio histórico en la historia del fútbol.Algunos de los vecinos tienen una vaga referencia: saben que allí se encontraba una estación terminal de tranvías.
Es verdad: hasta 1906 los tranvías montevideanos era tirados por caballos y al lado de las estaciones solía haber un campito para que los animales descansaran y pastaran.
Pero cuando la electricidad comenzó a alimentar a este popular transporte, el gran predio de Pocitos perdió sentido.La empresa de tranvías se lo ofreció al club Peñarol para que erigiera allí su estadio.
Así, en 1921 el equipo aurinegro estrenó su humilde cancha, diseñada con astucia por el arquitecto Juan Antonio Scasso para aprovechar el terreno que se abría en diagonal desde el cruce de Rivera y Pereira.
Este pequeño estadio desde luego no era el tipo de construcción gigantesca que se consideraría necesaria para la inauguración de una Copa Mundial a día de hoy, y de hecho, tampoco lo era en 1930.Cuando el Congreso de la FIFA, celebrado en Barcelona en 1929, determinó que la primera Copa Mundial se disputase en Uruguay, el gobierno decidió construir el magnífico estadio Centenario.
Pero desde la comunicación oficial a la fecha de comienzo del torneo hubo solamente 12 meses para levantarlo.Entre planos, permisos y preparativos, las obras comenzaron en septiembre de 1929.
Y aunque se trabajaba las 24 horas con inmensos reflectores, las lluvias del otoño austral obligaban a detener las tareas.
El tiempo se agotaba. Cuando las autoridades uruguayas entendieron que era imposible abrir las puertas del entenario el 13 de julio, trasladaron los dos partidos que comenzarían la Copa a las modestas canchas de Nacional y Peñarol, en el Parque Central y Pocitos, respectivamente.
La inauguración oficial del Centenario quedó para el partido Uruguay-Perú, el 18 de julio, día del centésimo aniversario de la Jura de la Constitución.
El resto de encuentros del torneo se celebraron, tal como estaba planeado, en el Centenario.

La historia resurge

Los testimonios dicen que aquel 13 de julio la tarde estaba muy fría y que apenas si llegaba a las mil personas la concurrencia en Pocitos para ver Francia – México. A las 15 horas el árbitro uruguayo Domingo Lombardi hizo sonar su silbato para que Felipe Rosas, centrodelantero del Atlante de México, impulsase el balón por primera vez.
Seguramente ninguno de los protagonistas lo sabía, pero estaban dando inicio a la historia más apasionante, la que en pocas décadas atraparía al planeta entero.
Otro hecho único ocurrió al minuto 19, cuando el francés Lucien Laurent recibió un centro de Ernest Liberati y sentenció con una volea al arquero azteca Oscar Bonfiglio. Era el primer gol de la historia de la Copa Mundial, el primero de los 2,063 que se suman hasta hoy.Finalmente los franceses vencieron 4-1 y se retiraron de la cancha cantando La Marsellesa. Hasta aquí la historia conocida.El Parque Central se mantiene en el mismo lugar que hace ocho décadas, pero el Field de Pocitos fue devorado por el avance de la ciudad, por el progreso, en una bonita zona de la capital uruguaya, cercana a la Rambla. En 1933 Peñarol dejó el Field de Pocitos, en 1937 se trazaron las calles y en los años 40 la urbanización ya había sepultado aquel histórico terreno. Los uruguayos aman su rica historia futbolística y tienen un importante Museo del Fútbol bajo las tribunas del Centenario.
Pero nadie parecía preguntarse por la vieja cancha de Peñarol, donde rodó la primera pelota mundialista.
Fue entonces que el arquitecto Enrique Benech decidió emprender una pesada investigación, digna de un arqueólogo: determinar con exactitud dónde estaba la cancha; encontrar bajo el asfalto y bajo las casas el punto central y el lugar donde estaba el arco de aquel gol inaugural de Laurent.Se integraron al equipo Juan Capelán, Eduardo Rivas, y otros colaboradores en diversas áreas.
¿Con qué elementos contaba? Pocos.
No quedan registros de planos en la Intendencia unicipal de Montevideo ni en el Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura.
Tampoco está guardada la memoria del club Peñarol correspondiente a la construcción de las tribunas.¿Y en la Biblioteca Nacional? Nada.
Ni siquiera en la vieja estación Pocitos le pudieron ayudar: solamente guardaban dos fotos del tranvía 35.
Hasta que Benech y su equipo tuvieron acceso a una fotografía aérea de 1926 en la que se veía toda la cancha con una pequeña tribuna techada en una esquina.
Era un dato. Superponiendo planos y fotografías podrían aproximarse al lugar en el que estaba el campo de juego pero: ¿en cuál de los dos arcos marcó Laurent su gol?Había que buscar documentos, hallar un plano, encontrar un permiso municipal, al menos una referencia oral o escrita confiable.
No existía el GPS en los años 20, si no todo hubiese sido más fácil.
El plano de fraccionamiento del terreno realizado por los agrimensores Alberto de Artega (padre e hijo) en diciembre de 1941 sumó datos. “Este plano nos define con total precisión los límites del predio, que se visualizan hoy claramente transformados en medianeras edilicias”, explica el Arq. Benech en su estudio de Montevideo.El entusiasmo era incontenible. La Brigada de Sensores Aeroespaciales de la Fuerza Aérea Uruguaya suministró cuatro ampliaciones de esa foto aérea de 1926. La cancha, de 109 x 73 metros, surgía entre las edificaciones actuales como una foto en el líquido revelador.

Recuerdos de infancia

El resultado de la paciente investigación fue presentado en el estadio Centenario.
Allí, entre los concurrentes estaba Raúl Barbero, que en 1930 tenía 12 años y concurrió a ese partido junto a un tío.
De niño ya quería ser periodista y, junto a su amigo Hugo Alfaro, hacía una revista deportiva escrita a mano en hojas escolares y con fotos recortadas de otras revistas, prolijamente pegadas.
La llamaron Centenario Sport. Llegaba la Copa Mundial y decidieron hacer una “edición especial”, por lo que necesitaban “cubrir” todo lo concerniente al torneo.
Y, por supuesto, debían estar en los dos partidos que abrirían el campeonato a la misma hora.
Hicieron un sorteo y a Raúl le tocó en suerte ir a Pocitos.La revista tenía una circulación muy limitada: hacían solamente un ejemplar que prestaban a los niños del barrio “bajo juramento de devolución a los fundadores, directores, redactores, administradores, editores y distribuidores.
Nosotros dos, obvio”, según le contó con humor al diario El País cuando se cumplieron 75 años.
Tres cuartos de siglo después los recuerdos de Barbero pueden volverse imprecisos, pero no olvidó el frío de la tarde ni aquel primer gol francés. Tenía en sus manos la única fotografía que se conserva, esa que permite determinar que el gol fue en el arco norte, hoy tapado mitad por la vereda y mitad dentro de la casa que lleva el número 1324 de la calle Coronel Alegre.
En este escenario atípico, se necesitó de un evento tan mundano como la muerte de un animal de compañía para confirmar la exactitud de los cálculos del equipo investigador.
El Arq. Benech y su equipo lograron que una familia, doblando la esquina, autorizara a excavar en su predio.
Tenían una pista: “un matrimonio que vive en la calle Charrúa quiso enterrar en su jardín a su perrito que había muerto.La pala encontraba resistencia en la tierra: allí encontraron parte de la estructura del estadio de Peñarol”. Y en esa cuadra, en los patios de las casas de algunos vecinos quedan restos del antiguo talud del estadio, un terraplén que oficiaba de precaria tribuna.
El lugar del viejo estadio en la historia parece haber sido igual de precario antes de que Benech comenzara su excavación metafórica.Pero gracias al entusiasmo de su equipo, al descubrimiento de viejas fotografías, los recuerdos de infancia de un anciano, y a la muerte de un animal, el primer gol mundialista de la historia tiene ya un lugar físico.
El misterio se había terminado... Allí fue implantada una escultura que recuerda la portería que le tocó defender al arquero mexicano. Pero si los franceses tienen el honor del primer gol, a México nadie le quitará la distinción de haber puesto en marcha esta inmensa historia.
Y un monolito señala también ese punto central donde todo comenzó, a un par de metros de un lavadero de ropa, junto a los autos estacionados en la acera.Marco Materazzi marcó en Berlín el último gol de la historia de los mundiales.
En unos meses, en Sudáfrica ese dato caducará.
Pero el que permanecerá por siempre inalterado es aquel zapatazo de Laurent, ese que se seguirá gritando en francés en la silenciosa y tranquila tarde del barrio de Pocitos, en la lejana Montevideo.

Por Pablo Aro Geraldes,
(Revista Fifa World, Marzo 2010)

martes, 20 de julio de 2010

Peñarol: el único que no faltó a un mundial


Con la citación de Egidio Arévalo Ríos, nuestro Peñarol se convirtió en el único equipo uruguayo en haber aportado jugadores a la celeste en cada uno de los mundiales disputados por Uruguay. La inclusión del “Cacha” en Sudáfrica 2010 marcó un nuevo mojón en el fútbol uruguayo y demostró que, la historia se sigue escribiendo y que en ella, Peñarol agranda diferencias. Repasa la lista de todos los carboneros que transpiraron la celeste en cada mundial

Lista de Jugadores Mundialistas de Peñarol

1930
Capuccini Miguel
Fernández Lorenzo
Gestido Alvaro
Riolfo Carlos
Anselmo Pelegrín

1950
Máspoli Roque G.
González Juan C.
Varela Obdulio
Ortuño Washington
Ghiggia Alcides
Britos Julio C.
Miguez Oscar O.
Schiaffino Juan A.
Vidal Ernesto

1954
Máspoli Roque
Davoine Mirto
Varela Obdulio
Rodriguez Andrade Victor
Abaddie Julio C
Hohberg Juan E.
Miguez Oscar O.
Borges Carlos

1962
Maidana Luis
Martinez William
González Edgardo
Matozas Roberto
Goncalves Néstor
Rocha Pedro
Sasía José
Cabrera Angel R.
Cubillas Luis A.

1966
Mazurkievicz Ladislao
Taibo Walter
Díaz Nelson
Forlán Pablo
Goncalves Néstor
Caetano Omar
Silva Héctor
Cortez Julio C.
Rocha Pedro

1970
Mazurkiewicz Ladislao
Corbo Walter
Matozas Roberto
Sandobal Rodolfo
Caetano Omar
Cortez Julio C.
Rocha Pedro
Losada Julio

1974
González Mario
Garisto Luis
Jimenez Julio Cesar
Ramón Silva
Morena Fernando
Corbo Ruben

1986
Alvez Fernando
Rivero Eliseo
Bossio Miguel
Zalazar José Luis

1990
Alvez Fernando
Dominguez Alfonzo
Correa Gabriel

2002
Elduayen Federico
Rodríguez Darío
Bizera Joe

2010
Arevalo Ríos Egidio

viernes, 5 de marzo de 2010

IMM propone a UNESCO que el barrio Peñarol sea Patrimonio de la Humanidad

La Intendencia de Montevideo propondrá a la UNESCO que se inscriba al barrio Peñarol para que sea declarado como Patrimonio de la Humanidad

La iniciativa es impulsada por el Director de Artes y Ciencias de la comuna, Mario Delgado Aparaín.

El casco histórico del barrio Peñarol con su paisaje industrial ferroviario contemporáneamente vivo, habitado por ferroviarios –entre otras personas- y en funcionamiento sus talleres y la estación de trenes- está constituido por las implantaciones edilicias que la empresa inglesa Central Uruguay Railway (CUR) construyó en la última década de siglo XIX, al trasladar los talleres principales desde Bella Vista a Peñarol.

Con epicentro en Aparicio Saravia y Shakespeare, en un circuito de siete cuadras, fuertemente parquizado, se encuentran implantadas: estación de trenes, residencias del personal de jerarquía, viviendas obreras, un puente peatonal sobre la vía férrea, talleres, oficinas, sala de teatro y cine, almacén de ramos generales, centro artesano y casa del médico. Totalizan 33.000 metros cuadrados construidos, contenidos en un área de 24 hectáreas. Representa el 10% de todos los padrones de Montevideo afectados como patrimonio del Uruguay.

Peñarol constituye un testimonio de ese período tan significativo y breve en la historia de la humanidad inaugurado por la revolución industrial a fines del siglo XVIII. Como explica la historiografía, la revolución industrial es el cambio más importante que tuvo la humanidad desde el Neolítico y la Edad de Bronce. De esta manera, Peñarol es testimonio de una civilización industrial que ya ha terminado habiendo dado paso a la sociedad de la información, por eso posee singulares características de yacimiento arqueológico industrial vivo.

Como Valor Universal de la UNESCO, la IMM sostiene que el barrio Peñarol, su casco histórico y el paisaje industrial ferroviario, representa un enclave de la forma de producción capitalista industrial que inauguró la revolución industrial, cuando estuvo vigente la primera globalización, durante el siglo XIX y las dos primeras décadas del XX. El casco histórico ferroviario de Peñarol es política y económicamente el resultado de esa globalización, en la época en que los capitales y las personas circulaban por el mundo con bajas restricciones y las empresas más poderosas desarrolladas tecnológica y financieramente -radicadas en unos pocos países, en especial en Inglaterra- trasladaban sus capitales instalando e instaurando empresas, generando un imperio económico, no político, como lo fue el británico.

En los talleres, hay maquinaria del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX que está funcionando, reparando ejes, ruedas y vagones de carga. En septiembre del 2006 el presidente de Comité Internacional de Patrimonio Industrial, Esuebi Casanelles Rahola visitó Peñarol y expresó: “No soy un experto en ferrocarril, pero en Europa seguro que no hay una estación y unos talleres de ferrocarril como los que hay aquí, un lugar donde hay las barras de transmisión trabajando, hay unos edificios con un material dentro que para mí son únicos, no sé si en América Latina queda algún otro sitio como éste.

En principio estos lugares o se han abandonado y se ha sacado todo del interior o siguen funcionando y se ha renovado todo", dijo Casanelles y remarcó "que el caso de Peñarol es distinto porque todo el enclave se mantiene tal como estaba […] como fosilizado desde hace muchos años. Es algo único y se podría transformar en un lugar que explique lo que fue este centro de taller muy interesante a nivel mundial […]. Ustedes tendrían un monumento a nivel internacional”. Esta valoración vuelve pertinente que la Intendencia Municipal de Montevideo someta a consideración de la UNESCO que Peñarol sea declarado Monumento de la Humanidad, tal como lo es Colonia del Sacramento, desde 1995.

A nivel nacional no existe un enclave industrial ferroviario vivo, en funcionamiento, tan contundente en sus dimensiones materiales (arquitectura, maquinaria fabril y material rodante, herramientas, documentos), como en los elementos de la memoria, presentes en los ferroviarios que habitan Peñarol, tanto retirados como en actividad. Además el ordenamiento del territorio no posee problemas relevantes y las instalaciones no padecen deterioro estructural.

La estación de trenes fue recientemente restaurada en su totalidad, así como el predio de 0,6 hectáreas que la rodea, transformado de baldío en gran plaza pública. Además en el propio edificio y en las habitaciones donde fue el lugar donde se operaba, se vendían los tickets, se trasegaba cargas y encomiendas, se ha creado el museo de la Estación de Trenes, restaurado con equipamiento original y en funcionamiento (telégrafos, block staff, fechador de boletos, teléfono, mobiliario y demás) el que se abre al público una vez a la semana.

El teatro y cine, contemporáneamente sin uso, está en buen estado estructural. En estos momentos se está culminando el proyecto ejecutivo de recuperación y renovación que permitirá su apertura con prestaciones contemporáneas en la segunda mitad del 2010. Esto se realiza con el apoyo del Ayuntamiento de Gijón.

El Centro Artesano (originariamente lugar de enseñanza de oficios y de encuentro social), se encuentra sin uso. Existe -sin financiamiento adjudicado- un redestino al que se le llama “Centro Cívico El Artesano”, un espacio para la actividad física, con una biblioteca pública, talleres de expresión teatral, plástica musical y de encuentro y reunión de los habitantes del barrio y de la zona.

El novel museo de la Estación de Trenes Peñarol y la recuperación del espacio central, Plaza de la Estación de Trenes, ha reinstaurado el ágora pública de los habitantes de la zona perdida hace 20 años. Además atrae a visitantes nacionales y extranjeros de manera constante y muestra in situ y por personal ferroviario parte de la vida y actividad laboral de una estación.

El libro “Barrio Peñarol. Patrimonio Industrial Ferroviario”, elaborado y editado por la Intendencia Municipal de Montevideo y el Centro Latinoamericano de Economía Humana recoge la historia de esa localidad. Se encuentra a la venta en librerías y está disponible en internet para su descarga en http://www.montevideo.gub.uy/ciudad/historia/barrios/penarol Esta rigurosa y amena publicación constituye el fundamento de la puesta en valor que se está llevando adelante en el casco histórico de Peñarol

jueves, 4 de marzo de 2010

Barrio Peñarol

Cuando apenas el sol asoma por el horizonte, pintando de dorado un cielo que es inmensamente visible, se comienzan a sentir los primeros indicios de vida en la vieja estación de trenes del histórico barrio Peñarol. Motores de gran potencia se escuchan desde lejos anticipando la llegada de los "caballos de hierro".

Elegantes y altaneras las locomotoras imponen su presencia, sin importarles cargar encima cien años de existencia.

Una campanilla comienza a sonar y la barrera se baja. Los transeúntes que es¬peran atravesar la vía se detienen porque, lentamente, se acerca la "vedette" del barrio. Sin tapujos hace sonar el silbato y pasa, dejando tras ella una estela de viento capaz de sacudir cabellos y ropajes de quienes estén cerca.

La descripción de este momento puede traer a la memoria de muchas personas agradables recuerdos del pasado. Pero más gratificante será ver -en un futuro cercano- cuando estas locomotoras pasen sin cesar, habiéndose convertido Peñarol en un barrio turístico, lleno de historias y leyendas.

Historia del barrio Peñarol

A Peñarol llega un aventurero

Este barrio montevideano se encuentra ligado a historias tan lejanas en el tiempo y el espacio que resultarían difícil de imaginar.

En un pequeño pueblito italiano fun¬dado por una princesa en el año 1.000 -de nombre Pignerolo- nace Juan Bautista Crossa, el primer poblador oficial de Peñarol. De familia acomodada, hasta la actualidad se desconoce las razones por las cuales abandona Italia para instalarse, en 1765, en nuestra Banda Oriental. Entre muchas cosas, se dice que era un gran aventurero, pero jamás imaginó que sus ocurrencias fueran parte de la historia uruguaya.

Crossa fue un referente en la zona y tuvo como gran acierto la fundación de una pulpería que se convertiría en el centro de las principales actividades sociales, culturales y lúdicas del lugar. Dentro de este comercio surge el nombre del barrio, pues ante la insistencia en que la gente lo llamara "Juan Bautista Crossa de Pignerolo", el paisanaje comenzó a deformar el nombre de su pueblo pasando a ser Piñerolo, Peñarolo y, finalmente, Peñarol.

Cien años después de la llegada de Crossa a Uruguay, la zona tenía 3.342 habitantes, entre ellos el primer abogado y el pri mer boticario del país. En honor a este último, se construyó lo que luego sería la Iglesia de la zona: "Nuestra Señora de las Angustias", nombrada años después Viceparroquia. Contando, además, con cementerio y diputado que los representara, no se habla de esta época como el período fundacional de Peñarol, aunque se lo merecería.

Convertido en un lugar de grandes chacras, interesantes quintas y reconocidas bodegas, a Peñarol y sus habitantes les esperaba un futuro inimaginable. Pero hasta el momento la tranquilidad predominaba.

Un barrio al mejor estilo inglés

Mientras la población disfrutaba de una pacífica cotidianeidad, una compañía inglesa interesada en la zona envía un testaferro, llamado Mister Leret. Su misión consistía en, tratando de no levan¬tar sospechas, comprar las propiedades de los vecinos para edificar el taller de ferrocarriles más grande del Uruguay y más moderno de América Latina. Este se considera el inicio de un proceso, ahora sí, fundacional, a partir del cual la vida de todos los habitantes cambiaría para siempre.

Peñarol sorprendió a todo el país al convertirse en un barrio ejemplar, como consecuencia de esta revolución industrial con aire inglés pero en suelo uruguayo. Rápidamente la zona se transformó, debido a la construcción de la estación de ferrocarriles, los talleres de la empresa y el Centro de Artesanos. Así, 3.500 personas participaron de uno de los fenómenos obreros más importantes de Uruguay.

Los ingleses, a partir de este momento, comenzaron a modelar arquitectónicamente el barrio de manera apropiada y cómoda para su trabajo. Sus propósitos se iniciaron con la construcción de dos casas para los jerarcas principales (ubicadas en las actuales calles Aparicio Saravia y Shakespeare, siendo hoy sede de una policlínica municipal y un local de INDA). Frente a estas distinguidas viviendas, se dispusieron las de los jerarcas intermedios: jefes de bodegas y capataces. Y, finalmente, vía por medio y separadas por una plaza, 42 edifica dones exactamente iguales se construyeron como viviendas para los obreros.

Esta calle hoy resulta uno de los paisajes más pintorescos de Peñarol. Más allá de las transformaciones edilicias que experimentó la zona, cambió el estilo de vida de la gente. El sello inglés imperaba en todos los espacios cotidianos. A las seis de la mañana sonaba el primer silbato del tren que anunciaba el inicio de la jornada laboral y la llegada del Tren Obrero (encargado de transportar a los ferroviarios del interior que prestaban servicios en esta estación). Para quienes residían en la calle de los obreros, un "llamador" golpeaba puerta por puerta, avisando el comienzo del turno de trabajo.

jueves, 18 de diciembre de 2008

El Clásico De Los 8 Contra 11

Fue un triangular amistoso del que participó el Betis, de Sevilla, el 23 de abril de 1987. Pero aquellos 90' quedaron en nuestra historia debido a que vencimos a Nacional jugando los últimos 15' con sólo 8 futbolistas, ante los once del adversario.

El árbitro expulsa a Ricardo Viera, Herrera y Perdomo y Peñarol queda con ocho jugadores. Todo pintaba para una victoria tricolor, pero sin que nadie lo intuyera, se estaba escribiendo otra página imborrable de la historia.

Restaba un cuarto de hora de nervios y tensión. La pelota parecía quemar a los jugadores albos, que entraron en un "fulbito" tibio e intrascendente. Los ocho aurinegros apretaban los dientes y procuraban aguantar el balón para dejar pasar los minutos, pero, aunque parezca una osadía, no dejaron de pensar en el arco de Velichco.

Y cuando nadie lo espera o imagina, por lo insólito e irracional, llegó el milagro. Arrancó sorpresivamente desde el fondo Dominguez, pasando el balón a Diego Aguirre, quien dejó que se acercaran los marcadores rivales y esperó el inteligente pique del maragato Jorge Cabrera, que enfrentó a Velichco, rematando a su derecha para consagrar el festejado gol.

Restaban ocho minutos, donde los ocho que lograron la proeza se afirmaron cada vez más en el terreno, para escribir una nueva página de gloria del historial de la entidad carbonera.

OTROS CLÁSICOS RECORDADOS

El clásico del 9 contra 11. Gano Peñarol 2 a 1.

El clásico de la noche de reyes.

Clásico del récord de entradas vendidas. Peñarol gano 2 a 1.

El clásico numero 100. Abril de 1975 con gol de Morena de chilena al último minuto del partido. Gano Peñarol 1 a 0.

Los dos clásicos del quinquenio, 3 a 2 y el 4 a 3

El Clásico Número 100

Fue en abril de 1975, al cumplirse el centenar exacto de partidos clásicos por la Copa Uruguaya Profesional. Faltaban tres minutos y el partido estaba empatado 1 a 1 por goles de Daniel Quevedo, a los 15´ del segundo tiempo, y Darío Pereyra, de penal a los 79´. Pintaba para empate, porque Peñarol estaba con 10 (contra 11) desde los 64 minutos, por expulsión de Pizzani por protestas a Juan José Fortunatto. Sesenta mil aficionados en las tribunas del estadio asistirían en ese momento a uno de los goles más espectaculares de todo el profesionalismo, digno broche de oro –y victoria aurinegra- para el clásico número 100…
Sacó un lateral Mario “Bombón” González y la pelota de mano superó al zaguero Gerolami y le quedó para Fernando Morena, pero muy alta, “atorándolo” y estando a la marca encimada Rafael Villazán… El Nando se puso más de espaldas al arco y como último recurso sacó una mortífera chilena baja, que se metió por el rincón derecho de la valla custodiada por Nilson Bertinat… Fue obra maestra, perfecta, registrando un golazo definitorio en aquel memorable clásico, a los 89 minutos de juego. Un hermoso trofeo donado por un diario capitalino engalana desde entonces las vitrinas aurinegras, como vencedor del clásico número 100 con aquel gol de Morena.

El Embrujo Clásico

El fútbol es el deporte más popular del mundo y los clásicos son su mayor convocatoria. Los clásicos del Fútbol uruguayo son los que más veces se han jugado en el mundo y las estadísticas mandan: Peñarol es quien más veces ha vencido.
El primero de la época amateur. El primero de la época profesional. El primer clásico en el Parque Central. El primero en la cancha de Pocitos. En Las Acacias. En el Centenario. El primer clásico vespertino, el primero jugado de nocturno, también el primero que se transmitió por radio son de Peñarol, como si la historia coherentemente siquiera respetando el mandato: el primer clásico de la Liguilla Pre-Libertadores, el primer clásico Copa de Oro de los Grandes y así sucesivamente hasta lo anecdótico del primer clásico por definición por penales por un Campeonato Uruguayo con Peñarol vencedor justamente el día 6 de Enero de 1987.
Es la institución decana, el primer campeón Uruguayo de la era amateur, como el de la profesional. Primer campeón de la Liguilla, como el de la Copa de Oro de los Grandes. Primer Campeón Bi-Campeón y Tri-Campeón de América. El primer Campeón del Mundo. El primero y Único en el País Campeón de la Copa “Campeones de Campeones Intercontinentales”. Tenemos 3 Copas Mundiales una Copa Carlos Gardel y esto estaría agregando a la estadística que ya es clara en cuanto a la supremacía aurinegra en los clásicos, la superioridad neta que lo coloca al Decano del fútbol Uruguayo como monarca evidente.
Por El Campeonato Uruguayo, el torneo más importante del país, Peñarol se mantuvo invicto clásico frente al tradicional adversario por 10 años consecutivos.
Por la Liguilla Pre-Libertadores de América, Peñarol ha sido el dueño absoluto en todos los clásicos excepto en el 2007 cayendo por 1 a 0.

Peñarol Primer Campeón Uruguayo

La primera Copa Uruguaya contó con 4 equipos: Peñarol, Albion, Uruguay Athletic y Deutscher y en una tarde de domingo lluviosa y fría, el 10 de Junio de 1900, se disputó el primer encuentro oficial de una apasionante historia que prosigue tan campante.
El CURCC y albion se enfrentaron en la cancha “19 de Abril” y los aurinegros confirmaron su vocación de grandeza: vencieron 2 a 1 con goles de Davies y Lewis.
Peñarol fue el campeón invicto de la temporada inaugural, hazaña que repitió al año siguiente. En sus filas alinearon: Ward, Aniceto Camacho, Jackson, De Los Ríos, Lewis y Lindebland, Mazzuco y Fabre (sentados), Guillermo Davies, Edmundo Acevedo y Juan Pena (en la línea de abajo). El orden que les expresamos es en el que lucen en la foto que apreciarán Uds. en las páginas centrales de este fascículo, foto además que hoy repetimos por el valor histórico que tiene.

Así comenzó la apasionante contabilidad de los goles a favor y los puntos ganados o perdidos. Peñarol batió en partido y revancha al Albion 2 a 1 y 2 a 1, al Deutscher 9 a 0 y 8 a 0, y al Uruguay Athletic 9 a 0 y 6 a 0.

Primera Tabla de Posiciones
Al término del campeonato con que la actual AUF comenzó sus actividades, las posiciones fueron éstas:

PEÑAROL (Campeón)…….. 12 puntos
Albion……………………….. 8 puntos
Uruguay Athletic…………… 2 puntos
Deutscher…………………… 2 puntos

Como siempre los primeros colores grabados, también en esta Copa, tenían que ser aurinegros.

Siempre primeros ( La Historia del Garque Central )

Hay un error generalizado, al pensar que el Parque Central de la avenida 8 de Octubre fue siempre un reducto del tradicional adversario. Empecemos por el nombre. El Parque Central era el viejo Campo Chivero, quintas y matorrales que hoy van desde 18 de Julio y Bulevar Artigas al Estadio Centenario. Ese era el parque infantil y juvenil de las correrías de fines de siglo.
En Mayo de 1900, la empresa tranviaria de la Unión y Maroñas, como forma de extender la ciudad –y sus recorridos- inauguró el Gran Parque Central de camino Cibils casi 8 de Octubre, cediéndolo en su principal escenario como campo de deportes del Deutscher Fossball Klub, que no era otro que el club alemán de fútbol, de Pocitos. Justamente en Marzo de ese año, los alemanes, el Uruguay Athletic de Puntas Carretas, el Albion de Paso Molino y Peñarol habían fundado la Liga Uruguaya y se aprestaban a disputar su primer campeonato. Aquella cancha venía como de perlas para la extensión no del fútbol –que se jugaba en La Blanqueada, en el Montevideo Cricket- pero sí del espacio abierto a la entrada del criollo en el deporte cada día más popular. Porque el Gran Parque Central tenía otra cancha, donde en primera instancia jugó el Internacional del barrio, que fue sede nada menos que del primer partido clásico: allí jugaron Peñarol y Nacional por primera vez el 15 de Junio de 1900, cuando Nacional, recién fundado, no integraba siquiera la Liga Uruguaya. El parque tenía cancha de tenis y pista de atletismo. Pero volvamos al Parque. El 25 de Mayo de 1900 se inauguró, jugando Peñarol contra el Deutscher y un partido entre tripulaciones de dos buques británicos, el Flora (reforzado por gente de Pegasus) y el Swallow. Dos banda de música amenizaron el acto inaugural, con entrada libre y rebajas de pasajes desde el centro de 8 a 6 centésimos, ida y vuelta.

LA CRONICA. –Peñarol formó con Fabre, De Los Ríos, Buchanan, Ward, Mazzuco, Jones, Pena, Acevedo, Lewis, Davies, y Lindeblad. Los alemanes: Steffan, Leopold, Schubert, Sturzzeneger, Iding, Aradas, Daglio, Prat, Carve Urioste, Strauch y Vanrell.

El partido comenzó a las 14:30, luego de un almuerzo por invitación. Hizo bastante frío, lo que dio lugar a acciones movidas. Peñarol ganó por 2 a 0 con goles de Buchanan y Lewis en un acontecimiento social y deportivo que se recordó por mucho tiempo.

Spencer Goles De América y El Mundo

Alberto Spencer, ecuatoriano de origen, logró con Peñarol los mejores títulos de su carrera deportiva, los que son además, los máximos laureles que anhela un jugador de fútbol.
Como Expresa el título, conquisto campeonatos Libertadores y Mundiales, convirtiendo goles que también hicieron historia. Uno de ellos, que apreciamos a la derecha, fue en junio del 61, cuando batiera la valla del Waldir –arquero de palmeiras-dando el primer triunfo de la final que valiera a Peñarol ser campeón de la segunda Copa Libertadores.
Otro-que vemos en la foto siguiente- fue uno de los que convirtiera en la hazañosa final de Santiago, en manyo del 66, Contra River Argentino, obteniendo el Campeonato Copa Libertadores en se séptima edición.
Y como si fuera poco el 12 de Octubre de 1966 anota frente al Real Madrid. Repite luego su actuación goleadora en España, dejando venció otra vez al equipo madrileño, asumiendo entonces Peñarol el mágico lauro de Bi Campeon del Mundo
Es Alberto Spencer, en 27 años de la Copa Libertadores, su máximo goleador; récord no batido a pesar de los años, configurándose una de las páginas más hermosas en la historia del fútbol Uruguayo y Peñarolense.

La Fuga (el día que no volvieron más)

En el año 1949, resultó el de la aparición en nuestro medio de una de las más extraordinarias líneas delanteras que hayan actuado en equipos uruguayos. En efecto, la avanzada Aurinegra, que integraban Ghiggia, Hohberg, Miguez, Schiaffino y Vidal, conocía perfectamente todos los secretos del fútbol y con distintas características entre ellos, sabían coordinar perfectamente sus movimientos y entonces el espectáculo y la efectividad de los delanteros aurinegros resultaban extraordinarios. En oportunidad de actuar ese quinteto, muchos aficionados se inclinaron a establecer sin lugar a dudas, que era totalmente acertada la definición popular de que “no ahí mejor defensa que un buen ataque”, y la realidad lo decía fecha a fecha.
Y llego el día 9 de Octubre, fecha en la debían enfrentarse en un clásico más. La oportunidad para que los delanteros decanos dejaran ratificada su real valía, estaba a su alcance ya que la defensa tricolor, podía resultar un obstáculo muy serio a sus pretensiones. El duelo era entonces esperado con ansiedad por la afición, y en una tarde de lluvia que no resulto impedimento para nuestro coloso de cemento se viera totalmente colmado de espectadores, se produjo el choque. Peñarol ejerció desde el comienzo de la lucha un notorio dominio sobre el tradicional rival. Fruto de ese mejor accionar, fueron los dos goles logrados en la etapa de apertura, el segundo de los cuales fue a consecuencia de la sanción de un tiro penal, (paz rechaza el penal tirado por Miguez y Vidal que aparece Convierte el gol que fuera protestado por nacional) a raíz de la ejecución del cual se produjeron ásperas discusiones entre el Juez y los jugadores de Nacional, epilogando las cuales, resultaron expulsados Tejera y Walter Gómez.
Como hecho anecdótico se recuerda que al salir los jugadores aurinegros para disputar el segundo tiempo, no solo cesó la lluvia sino que resplandeció el sol, dando origen a un versito muy conocido por la hinchada.
Nacional no se presentó a jugar el segundo tiempo. El temor a la segura goleada género la fuga, también conocida como la huída por el túnel. Golazo moral de los aurinegros.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Peñarol 1982: un campeón que asombró al mundo

El Estadio Olímpico de Tokio, el 12 de diciembre de 1982 Peñarol derrotó al campeón de Europa -el Aston Villa inglés- y cosechó los elogios de la prensa mundial. Aquí, el comentario de la revista argentina “El Gráfico”.

Este Peñarol del asombro se hizo dueño de Uruguay, de América… y ahora también del mundo…

…Las oleadas de atacantes ingleses iban a sucumbir ante el sólido peñón aurinegro, comandado por el glacial coraje de Gustavo Fernández y la resistencia de Saralegui, Bossio, Olivera y Gutiérrez.

Aston Villa tiene en su médula el fútbol inglés de siempre. La lucha como emblema, la carrera como axioma, el juego aéreo como síntesis ideal y el pase de líneas rectas. En la cancha prevalecía ese estilo, ante la espera de Peñarol que naufragaba en la otra mitad del planteo, porque adelante nadie era capaz de retener la pelota.

A los tres minutos Cowans reventó un pelotazo en el poste cuando la estirada de Gustavo Fernández no alcanzaba. Y recién a los 17’ aparecía Morena maniobrando en el área chica. Pero cuando el partido se balanceaba en ese entregarse al destino de los equipos, apareció Juan Vicente Morales cortando un pase de White a Morley. Apelando a quién sabe qué ancestral señorío de algún campito perdido en su infancia futbolera, levantó la cabeza y cortó para Jair. El brasileño la pasó por encima de Mortimer. Allí apareció un Peñarol comenzando a trascender.

Entonces el asombro de los japoneses cambió de tono. En vez de asombrarse por la exhibición inglesa, comenzó a cautivarse por la sutil elegancia de Jair, el toque preciso de Morales, el esquive imprevisible de Walkir Silva. Entre ellos empezaron a poner las cosas en su sitio y allí arrancó el sensacional triunfo aurinegro, porque todo se centraba en establecer claramente las diferencias. De un lado, el fútbol de las Islas… del otro lado, el ingenio latino, que es capaz de oponerse a la velocidad y al espíritu de reacción…

…A los 27’ McNaught empujó a Morena a siete metros del área, de frente al arco de Rimmer. Jair le pegó por encima de la barrera. Allá fue Rimmer, la manoteó, dio en el poste, se elevó y giró hacia el medio del arco, por el efecto que llevaba al picar, y traspuso la línea antes que llegara la zurda de Morena. Si algo faltaba era ese toque de subyugante precisión, que apartó el partido del fragor de un combate medieval y lo llevó a donde quería Peñarol: a jugarse en el terreno dispar de las habilidades.

El público reaccionó ante el impacto del gol… Saralegui, Bossio, Olivera y Gutiérrez se erigieron en columnas que evitaban que llegaran pelotas comprometidas a Gustavo Fernández, quien bajó algunos centros como para decir quién era el arquero.

Se fue el primer tiempo, regresaron y el Aston Villa seguía lanzando sus oleadas ofensivas… Apareció entonces el estilo imprevisible de Walkir Silva y esa maquiavélica elegancia de Venancio Ramos…

Ramos llegó con la pelota en sus pies y pareció haber asestado ese toque de malicia que termina en una sonrisa. Silva arrancaba sin saber él mismo dónde podía terminar, y en un arranque así terminó el partido: iban 67’ cuando recibió de Ramos entre Williams y Evans, arrancó derecho al arco con esa “insensata ingenuidad” que trae bien adentro y lo lleva a desafiar a los guardias de Su Majestad, aguantó el desesperado foul de Mc Naught y remató sobre la salida de Rimmer, el balón rebotó y en la recarga se halló con la pelota, el arco libre y un partido del tamaño del mundo definido…

Siguió la más dramática parte del encuentro. Los ingleses, inclaudicables en su carencia de imaginación, siguieron imperturbables atacando como al comienzo. Peñarol supo que estaba en los umbrales de la gloria y acomodó las cosas de tal modo que hizo del estadio un gran escenario para lo que estaban ofreciendo.

Un Peñarol seguro en su destino de campeón quiso ofrendar su parte de festival. Aportó los pasos sencillos y nostálgicos de los tangos, tan cerca y tan lejos del pueblo japonés. Su fútbol se hizo intimista, sereno, cadencioso. Hasta los hombres más “opacos” emitieron sus fulgores.

Hacer las cosas estériles y complicadas fue la vulgaridad del Aston Villa; convertirlas en fáciles fue la lección del Campeón del Mundo.

Peñarol 2 Aston Villa 0

El equipo: Gustavo Fernández, Victor Hugo Diogo, Walter Olivera, Nelson Gutiérrez, Juan Vicente Morales, Mario Saralegui, Miguel Bossio, Jair, Venancio Ramos, Fernando Morena, Walkir Silva.

Goles: Jair y Walkir Silva

(Seleccionado de un artículo aparecido en “El Gráfico” el 14 de diciembre de 1982.)

miércoles, 24 de septiembre de 2008

La Primera Copa Intercontinental

Peñarol alcanzó su primera Copa Intercontinental el 19 de setiembre de 1961, al vencer en el tercer partido al Benfica de Portugal.Aquel martes de noche más de sesenta mil hinchas poblaron las instalaciones del Estadio Centenario, mientras un país entero palpitaba con la definición de la copa. En el partido de ida Benfica había ganado por 1 a 0, pero en la revancha Peñarol se había recuperado imponiéndose con un contundente 5 a 0. Para la finalísima el conjunto aurinegro salió a la cancha con Luis Maidana, William Martínez, Núber Cano, Edgardo González, Néstor Gonçalves, Walter Aguerre, Luis Cubilla, Alberto Spencer, Ernesto Ledesma, José Sacía y Juan Joya.Comenzó ganando Peñarol con gol de José Sacía a los 5 minutos, pero a los 35 minutos empató el mozambiqueño Eusebio. A falta de cinco minutos para culminar el encuentro, el árbitro argentino José Luis Praddaude sancionó una falta dentro del área favorable a Peñarol. José Sacía se encargó de transformar el tiro libre penal en gol, sellándose el 2 a 1 y así coronándose Peñarol como el mejor del mundo.

jueves, 31 de julio de 2008

Presidentes de Peñarol

Mr. Frank Henderson
1891 - 1898
Sr. F. Hudson
1899 - 1905
Sr. R.C.J. Moor
1906 - 1908
Sr. F. Sedgfield
1909 - 1913
Sr. J. H. Clulow
1914 - 1915
Dr. Francisco Simón
1916 - 1917
Dr. Félix Polleri
1918
Sr. César Batlle Pacheco
1919
Dr. Félix Polleri
1920
Sr. Julio María Sosa
1921 - 1928
Ing. Arturo Abella
1929
Ing. Luis Giorgi
1930 - 1931
Arq. Juan Scasso
1932
Dr. Alberto Demichelli
1933 - 1934
Sr. Pedro Viapina
1934
Ing. Luis Giorgi
1935 - 1936
Sr. Francisco Eduardo Tochetti Lespade
1937
Dr. Alberto Mantrana Garín
1938
Sr. Eduardo Alliaume
1939
Sr. Francisco Eduardo Tochetti Lespade
1940
Dr. Bolívar Baliñas
1941 - 1942
Dr. Álvaro Macedo
1942
Sr. Armando Lerma
1943
Dr. Constante Turturiello
1944 - 1948
Sr. Eduardo Alliaume
1949 - 1951
Ing. José Buzzetti
1952 - 1955
Cr. Raúl Previtali
1956
Sr. Eduardo Alliaume
1957
Cr. Gastón Guelfi
1958 - 1972
Sr. Washington Cataldi
1973 - 1984
Cr. Carlos Lecueder
1985 - 1986
Cr. José Pedro Damiani
1987 - 1990
Sr. Washington Cataldi
1991 - 1992
Cr. José Pedro Damiani
1993 - 2007

La Historia De Los Clásicos

Por el Campeonato Uruguayo:

Jugamos un total de 231 de los cuales ganamos 84, empatamos 78 y perdimos 69, con un total de 294 goles a favor y 266 en contra.

Por Copa Libertadores de América:
Jugamos un total de 38 de los cuales ganamos 13, empatamos 15 y perdimos 10, convertimos 44 goles y nos hicieron 41.

Por Liguilla Pre-Libertadores:
Jugamos un total de 21, ganamos 11, empatamos 4 y perdimos en 6 oportunidades. Con un total de 32 goles a favor y 21 en contra.

Por la Supercopa:
Jugamos en 4 oportunidades, ganamos 1, empatamos 2 y perdimos 1. Hicimos 6 goles y nos hicieron también 6.

Por la Copa Mercosur:
Jugamos en 2 oportunidades, ganamos 1, empatamos la restante y no caímos nunca. Convertimos 2 goles y nos hicieron 1.

Otros Clásicos:
Jugamos 191 veces, ganamos un total de 67, empatamos 55 y perdimos en 69 ocasiones, con 250 goles a favor y 245 en contra.

En total:
En toda la historia del fútbol uruguayo desde que coincidimos cronológicamente con nuestro tradicional rival, jugamos un total de 487 clásicos dentro de los cuales ganamos 177, empatamos 155 y perdimos 155. Llevamos convertidos 628 goles y nos hicieron 580.

Llevamos una ventaja 22 clásicos. Esto quiere decir que Nacional para alcanzarnos necesita ganar todos los clásicos que juguemos de acá a 10 años.

Ganamos el primer clásico de la historia, por 2 a 0, el día 15 de Julio del 1900.
El 1º de Noviembre de 1911 les ganamos por 7 a 3 en el Parque Central, siendo ésta la mayor goleada clásica de la historia.

Luego de haber jugado unos años en la Federación Uruguaya de Fútbol volvimos a la AUF (Asociación Uruguaya de Fútbol) y, el día 8 de Noviembre de 1925, jugamos el llamado “clásico de la unificación”, que también lo ganamos por 1 a 0.

El 7 de Agosto de 1932 ganamos el primer clásico que se jugó en la era profesional.
El clásico del 9 de Octubre de 1949 es conocido como el de “la fuga”, ocasión en la cual Nacional no se presentó para el segundo tiempo.

El 20 de Abril de 1975 ganamos el clásico nº 100 del profesionalismo por 2 a 0.
En los años 1985 y 1986, nos enfrentamos a nuestro tradicional rival en un torneo que se jugó al mejor de 8 encuentros y se denomino la “Copa de Oro de los Grandes”.
Ganamos los primeros 5 partidos dándole fin a esta competencia, ya que Nacional no tenía forma de remontar semejante resultado.

El 27 de Noviembre de 1991 ganamos el “clásico sin golero”. Jorge “Tito” Goncalvez ocupó el lugar de Fernando Alvez, debido a que ya se habían realizado todos los cambios. El arco de Peñarol se mantuvo invicto en ese partido el cual ganamos 1 a 0 con gol de Sergio Martínez. (El “Tito chico” atajo durante ese partido con la hinchada de Nacional a sus espaldas).

La Historia

1890: Podría ser el destino que quiso que la empresa y el barrio se junten.
Quizás, y solamente de forma arbitraria, los antecedentes más firmes de nuestra Institución se remontan a Julio de 1890.
Por supuesto que podemos comenzar a relacionar acontecimientos con Peñarol ya desde el año 1765 cuando Juan Bautista Crosa llegó a Uruguay. Aquel oriundo del norte de Italia, del Piemonte, más concretamente de una localidad llamada Pinerolo, llegó con lo puesto, buscando una nueva vida en América y sufriendo como cualquier inmigrante la nostalgia que crecía día a día en su corazón. Esto llevaría a que agregara a su apellido la palabra “Piñarol” en vez de “Pinerolo” por la deformación de su acento. Cada vez que se presentaba lo hacía como Piñarol lo que, con los años, por una comodidad al hablar, se transformó en esa palabra que tanto nos emociona: Peñarol.
Como nos referíamos anteriormente, en Julio de 1890, la empresa inglesa “Central Uruguay Railway Company” adquirió 17 hectáreas a diez kilómetro de Montevideo, el lugar se llamaba Peñarol. La empresa comenzó a funcionar el primero de Mayo de 1891, cuatro meses antes de la fundación de nuestra Institución.

1891: Nace la flor de todas las primaveras.
El 28 de Setiembre de 1891, a las 8 PM, se juntaron en oficinas del “Central Uruguay Railway Company” (Ferrocarril Central del Uruguay) quince invitados para comenzar la historia grande. Esa noche se reunían para fundar el club de nuestros amores.
Luego de dos horas de diálogo se designó un consejo directivo de ocho miembros y se nombró como presidente de la Institución al Sr. Frank Henderson, que se desempeñaba como gerente de la empresa antes nombrada.
El club nació llamándose CURCC (Central Uruguay Railway Cricket Club) y contaba con 118 socios fundadores, de los cuales 45 eran uruguayos.
Su primera cancha fue en el actual camino Casavalle. Tal predio se alquilaba por $ 6,70 al mes y contaba con baños modernos, un lujo para esa época. Más adelante, se construiría un palco para las damas. Peñarol sería locatario en esa cancha hasta el año 1913.

Traducción del acta de la primer Asamblea:
“Preside el Sr. Roland Moor.
A los 28 días del mes de Setiembre de 1891, se reúnen en las oficinas del Ferrocarril Central, en la localidad de Peñarol, los señores Moor, Lucy, T.B. Davies, Frederick, Segfield, Penny, Hopkins, Woosey, Kock, Jas, Oates, Gordon, Ward, Camino y Davenport, con el fin de constituir un club de deportes en la localidad. Siendo las 8 PM el Sr. Moor declara abierto el acto. Acto continuo propone el Sr. Davies se designe un secretario ad hoc y propone al Sr. Davenport, habiendo sido apoyada la moción y aceptada, dicho señor pasa a ocupar el cargo.
El Sr. Davies solicita la palabra y mociona para que, en primer lugar, se elija una Comisión Directiva compuesta de ocho miembros. En el debate intervienen varios de los presentes y a pedido del Sr. Moor se resuelve proclamar por aclamación al Sr. Henderson como Presidente (el Sr. Henderson no estaba presente, pero por su jerarquía dentro de la empresa, ocupaba el cargo de gerente designado directamente desde Londres, era el candidato fijo a ocupar la presidencia de la Institución). Acto continuo el Sr. Penny mociona para que se vote la Comisión Directiva la cual, una vez electa, designara los respectivos cargos entre los mismos. Efectuada la votación, la mesa de escrutinio proclamó a los siguientes candidatos: Sr. Hudson 11 votos, Sr. Lucy 10 votos, Sr. Moor 10 votos, Sr. Davenport 8 votos, Sr. Hopkins 7 votos, Sr. Davies 7 votos y Sr. Penny 6 votos.
El Sr. Lucy propone que la cuota mensual fuera de $ 0,50 y la anual de $ 5,00, pagaderos por adelantado, siendo apoyada esta moción por el Sr. Segfield, puesta a votación fue aprobada por unanimidad.
El Sr. Moor propone que la próxima asamblea tenga lugar el día 6 de Octubre de 1891, con el fin de discutir el Reglamento.
No siendo para más, se levanta la sesión a las 10 PM.
Firmado: A.W. DAVENPORT, Secretario Ad hoc.

Traducción de la primer Acta de Sesión Directiva.
En Peñarol, a los 29 días del mes de Setiembre de 1891 se reúne la Comisión Directiva del nuevo club de football. Siendo la 8:15 PM el Sr. Hudson, declara abierto el acto con la asistencia de los señores Lucy, Moor, Davenport, Hopkins, Davies y Penny.
Por unanimidad se resuelve denominar al club “Central Uruguay Railway Cricket Club”.
El Sr. Hudson propone que se designe una Sub-Comisión para estudiar y presentar un reglamento para la próxima Asamblea, nombrándose a los Sres. Moor y Lucy para confeccionarlo. Además se resuelve que la Directiva volverá a reunirse el 3 de Octubre de 1891, para estudiar el proyecto de reglamento.
El Sr. Moor propone se designe una Sub-Comisión para procurar obtener un field adecuado para los deportes. Se designan los Sres. Moor y Davies para formar esta Sub-Comisión.
Se designa a los Sres. Penny, Hopkins y Davenport para hacer propaganda con el fin de conseguir asociados.
El Sr. Lucy mociona para que se coloquen los respectivos avisos, sobre la próxima asamblea en el tablero de la Estación Central y además pasar una circular en cada sección del ferrocarril.
No siendo para más se levantó la sesión a las 9:30 PM.
Firmado:
F. HUDSON – Presidente
A.W. DAVENPORT – Secretario.

1892: Primer auspiciosa victoria. Marcaría el camino de la historia.
El primer partido fue en 1892 y lo jugamos contra alumnos del colegio “English High” donde ganamos por 2 a 0.
También ese año tuvimos el primer encuentro contra el club que sería nuestro rival clásico de esos años, el Albion, ya que Nacional no había sido fundado aún. Todavía existen los afiches históricos que anunciaban el partido de Peñarol-Albion como el acontecimiento a no perderse.

1900: Se funda la AUF. Peñarol es el primer campeón.
Para el año 1900 se fundaría “The Uruguay Association Football League” lo que más tarde sería la AUF (Asociación Uruguaya de Fútbol). Peñarol sería uno de los fundadores y ocuparíamos el cargo de presidente de la mano del aurinegro Percy D. Charter.
El primer campeonato se jugaría ese mismo año, donde participaron los cuatro clubes fundadores (Peñarol, Albion Football Club, Uruguay Atletic Club y Deutscher Fussball Klub).
El debut oficial fue el domingo 10 de Junio de 1900 contra el Albion, culminando por 2 tantos contra 1 a favor de Peñarol.
Aquella histórica escuadra formaba de la siguiente manera: Fabre; de los Ríos y Buchanan, Ward, Mazzucco y Davies, Pena, Acevedo, Lewis, Camacho y Jackson.
Ese año fuimos campeones invictos con 36 goles a favor y solamente 2 en contra, con un impresionante promedio de seis goles por partido.
Jugamos alternando dos casacas, una con cuadros amarillos y negros y otra que era la mitad negra y la mitad con rayas finas amarillas y negras.

1901 Bi-Campeón. 1905 hazaña.
Para el año 1901 Peñarol, otra vez invicto, se consagra como bi-campeón. Esta vez se había sumado a la contienda, nuestro tradicional rival, Nacional.
Pero la gran hazaña de esta época vendría el año 1905, en el cual fuimos campeones invictos nuevamente, pero esta vez con cero gol en contra.

1913: Cambio en lo político, continuidad en la excelencia deportiva.
El 13 de Diciembre de 1913 culminó parte de un proceso que cambiaría la historia de nuestro Club. Desde su momento fundacional y hasta este año existieron dos tipos de socios, aquellos trabajadores y dependientes de la empresa del Ferrocarril, que podían votar y ser votados para los cargos políticos dentro del Club y aquellos socios no trabajadores que no tenían voz ni voto. Esta sería la razón más importante por la cual estos últimos comenzarían la gesta para lograr un cambio más democrático dentro de la Institución.
Luego de varias reuniones donde participaban, por un lado los dirigentes y por otro una Asamblea Representativa de socios no trabajadores, se logró, con el voto de todos sus miembros, que la comisión ligada a la empresa entregara a una asamblea elegida, sin perjuicio ni distinción de socios, los trofeos, los colores, la enseña, los registros sociales, el nombre, el plantel de jugadores y todo lo permanente que da vida a una entidad.

1914: Oficializamos el nombre, que ya era nuestro hacía tantos años.
Parte del proceso terminó en le año 1913, pero realmente culminarían largos tiempos de negociación, meses después, el 12 de Marzo de 1914 oficializando el nombre de Peñarol y creando la bandera de 11 estrellas y 9 franjas.
Todos, hasta los más conservadores, tenían claro que la denominación del Club debía ser la de Peñarol, ya que así era como se reconocía a la Institución desde sus primeros días de vida.
En la Asamblea General convocada ese día se votaron dos posibles nombres: “CURCC Peñarol” y “Club Atlético Peñarol”, ganando esta última por mayor adhesión de votos.
La misma noche se decidió crear otra bandera que tendría las nueve franjas de la enseña patria, en color amarillo y negro, y en el ángulo superior izquierdo las once estrellas que representan a los once jugadores dentro de la cancha.

1921: Gestionamos un mejor escenario.
En el año 1921 asumió la presidencia del Club el Sr. Julio Maria Sosa. Su primera intención fue la de construir un estadio en un punto más accesible para toda la parcialidad, que estuviera en un lugar medianamente céntrico, sería ideal dada las facilidades del traslado. Esto otorgaría, a cada contienda, una participación de público mucho mayor de la que concurría a la media de los encuentros.
El predio sería de unas tres hectáreas que poseía la empresa “La Comercial” en la Estación Pocitos.
El 14 de Marzo de 1921, se firmó en la Asamblea la resolución de darle prioridad a la idea y concretarla lo antes posible. Tan es así que el campo estaba en condiciones de inaugurarse en Octubre de ese mismo año. La cancha tenía las medidas de 105 por 80 metros. Los portones y las gradas se trasladaron desde “Las Acacias”.

1922: Quisieron abatirnos, pero sólo nos fortalecieron.
Para el año siguiente, más precisamente el 12 de Noviembre de 1922, la AUF decide nuestra desafiliación. ¿Cuál era la razón de tal resolución que afectaría negativamente a uno de sus fundadores? Seguramente porque éramos los campeones de gran parte de los campeonatos organizados por esta entidad en sus 22 años de vida.
Posiblemente haya sido nuestro rival uno de los responsables más importantes en la tramoya política que nos tendieron ese año dejándonos fuera de la AUF y, por ende, fuera del Campeonato Olímpico, que ganó Uruguay en Colombes 1924 (el hecho de no estar afiliado a la Asociación no permitía a nuestros jugadores ser parte de la Selección). Es así que nuestro tradicional rival conforma en su mayoría al equipo para esta contienda Olímpica.
Luego de la desafiliación, Peñarol junto con Central forman lo que se llamo la Federación Uruguaya de Football. Se afiliaron a esta nueva entidad disidente de la AUF, equipos como: Miramar, Roland Moor, Rosario Central, Gladium, Las Piedras, Misiones, además de Peñarol y Central.
En 1923 Peñarol obtuvo el Campeonato Uruguayo de la Federación, el cual no es reconocido hoy en día por la AUF.

1925: Volvimos y seguimos pisando fuerte.
Para el año 1925 se había reorganizado el fútbol y volvíamos a jugar bajo la influencia de la Asociación.
El 8 de Noviembre de 1925 se juega uno de esos partidos que quedan por siempre en la memoria y en el orgullo de los hinchas. Aquel clásico de la unificación, aquel que se nos hacía esquivo hacia años. Como no podía ser de otra manera lo ganamos, pero no le ganamos a cualquier equipo de Nacional, sino a aquel que agrupaba a los futbolistas que habían obtenido el primer puesto en la Olimpíada de Colombes años atrás.
Queda a consideración del lector, las razones por las cuales nos mantuvieron fuera de la Asociación Uruguaya durante un largo período de años. ¿Sería la hegemonía a nivel nacional? ¿Sería el poder internacional que habíamos ganado desde nuestro momento fundacional y la única manera de que otros consigan un poco de notoriedad era desafiliándonos? ¿Sería que en el año 1924 habría Olimpiadas y nuestros craks conformarían, indiscutiblemente, la Selección?...Bueno, muchas son las hipótesis que se podrían plantear, lo único netamente real es que se nos quitó la oportunidad y que como no podíamos ser vencidos dentro de la cancha, lo tuvieron que intentar del lado de afuera.

1932: Nace el fútbol profesional y también somos los primeros campeones.
La de 1930 es una década de muchos acontecimientos a nivel mundial.
Uruguay Campeón del Mundo. Bolivia y Paraguay encontrados en una brutal guerra. El mundo abatido por el quiebre de la Wall Street en 1929. Europa comienza a conocer el brutal poderío de Hitler y más adelante en la década, explota la Segunda Guerra Mundial. Pero en Uruguay las cosas no cambian mucho, volvíamos a ganar otro clásico histórico, el 7 de Agosto de 1932, frente a 60.000 personas, en el Estadio Centenario, ganamos el primer clásico del profesionalismo, el score final fue de 2 tantos contra 0.
A los 29` Lorenzo Fernández convierte, tras un tiro rastrero, el primer gol de la tarde. El segundo fue a los 40` de la segunda parte tras un contragolpe de Fernández que asiste a Mata y éste, tras infernal disparo, convierte el tanto definitivo de la contienda.
En este año 1932 hacía la aparición un goleador de goleadores, el infalible José Pedro “el Tigre” Young. Su acercamiento a Peñarol fue algo peculiar. Llego a probarse a la cancha de Pocitos, donde lo esperaba solamente el arquero del primer equipo, el “Canario” Estívez, para probar su famoso remate. “El Tigre” deja el saco en el pasto, toma la pelota, la posiciona a cuarenta metros del arco y con zapatos de calle lanza un tiro con una potencia pocas veces vista. Al final de esta corta prueba el jugador fue aceptado en las líneas aurinegras.
Pedro Young, en ese mismo año, por un problema en la rodilla izquierda, jugó solamente 12 de los 27 partidos pero mantuvo un promedio de un gol por partido.
Para el año siguiente, “el Tigre” Young haría historia convirtiendo 33 goles, record que pudo romper Fernando Morena recién 42 años después, en 1975, con 34 goles y que superó en 1978 con una impresionante marca de 36 conquistas. Young mantiene un record; anotó en los quince partidos consecutivos que van del 2 de Julio al 21 de Octubre de 1933.
Para el año 1938 nos consagramos como Campeones Uruguayos, por cuarta vez consecutiva.

1943: Llega Obdulio y comenzamos a armar “la Maquina del 49”.
En el año 1944, luego de la llegada de Obdulio Varela en el 43, tuvimos un año excepcional, salimos campeones de todo: en primera división, en segunda, en tercera y en cuarta, además de Básquetbol, Ciclismo, Bochas, Ajedrez y todas las competencias deportivas en las que participamos.
Desde ese año y hasta 1949 fuimos armando un equipo imbatible, que salió nuevamente campeón en el 45.
Pero en 1949 estábamos prontos para hacer historia grande, nos consagramos campeones invictos de la “triple corona” (Competencia, Honor y Uruguayo), en este último con 62 goles a favor y 17 en contra, empatando solamente dos partidos. Con una delantera que quedará por siempre en el recuerdo, formada con: Ghiggia; Hohberg; Miguez; Schiaffino y Vidal, nacido en Argentina nacionalizado uruguayo.
El equipo del 49 de Peñarol conformó la base de la Selección Uruguaya Campeona del Mundo en 1950.
A continuación detallamos los resultados de los encuentros de ese año.
Peñarol 5 – Liverpool 0; Peñarol 5 – Central 2; Peñarol 3 – Cerro 0; Peñarol 3 – Danubio 1; Peñarol 6 – Defensor 1; Peñarol 6 – Wanderers 0; Peñarol 5 – Cerro 3; Peñarol 2 – Nacional 0; Peñarol 2 – Rampla 2; Peñarol 2 – Liverpool 0; Peñarol 5 – Central 0; Peñarol 2 – River 1; Peñarol 2 – Danubio 1; Peñarol 3 – Defensor 1; Peñarol 1 – Wanderers 1; Peñarol 3 – Cerro 1; Peñarol 4 – Nacional 3; Peñarol 3 – Rampla 0.

1949: 9 de octubre “el clásico de la fuga”.
“La escuadrilla de la muerte” formaba ese día con: Pereyra, Hugo y Possamay, Gonzáles, Varela y Ortuño, Ghiggia, Hohberg, Míguez, Schiaffino y Vidal.
Nacional entró a la cancha con: Paz, Raúl Pini y Tejera, Santamaría, Rodolfo Pini y Cruz, Castro, Laña y García
Peñarol, como de costumbre, arrasaba a su rival. El marcador decía que ganábamos 2-0, con goles de Ghiggia, que luego de varios rebotes logra meter el gol, y Vidal de penal, cuando el arbitro marcó el final del primer tiempo. Luego de minutos de culminada la primera parte se anuncia que Nacional no se presentaría para jugar el resto del partido, argumentando la mala actuación del arbitro, que había expulsado a los jugadores Tejera y Gómez dejando al equipo disminuido. Hecho que igualmente les permitía seguir jugando. “Los jueces hicieron alinear a Peñarol, y luego de la pitada de rigor se declaro la ausencia del rival”
Anécdotas de ese mismo día en el Estadio cuentan que en esa ocasión el clima se presentaba con una leve llovizna, pero muy molesta, que se mantuvo durante todo el primer tiempo y el descanso, pero a la hora de salir Peñarol a la cancha para la segunda parte, se despejo y salió un hermoso sol acompañado a este gran equipo que terminó dando la vuelta festejando la retirada de su adversario.

Plantel de 1949.
A continuación detallamos los jugadores que integraban el plantel de ese año, junto a la cantidad de encuentros en los que participaron.
Alcides Ghiggia (18 partidos); Juan Eduardo Hohberg (18); Oscar Omar Míguez (18); Juan Carlos González (17); Juan Alberto Schiaffino (17); Sixto Possamai (16); Enrique Hugo (14); Flavio Pereyra Nattero (13); Ernesto Vidal (13); Obdulio Jacinto Varela (10); José Pedro Colturi (8); Washington Ortuño (6); Roque Gastón Máspoli (5); Gerardo Spósito (4); José Etchegoyen (4); Hugo Villamide (4); Ernesto da Silva (4); César Rodríguez (3); Noel del Horno (2); Julio César Britos (1); Ismael Rodríguez (1); Amalfi Iesso (1).

1950: En Brasil, 9 de los 22 eran nuestros.
En el plantel que viajó a Brasil para el mundial de 1950 nueve jugadores de los veintidós que conformaban el plantel, eran de Peñarol, y que nueve!!!. Los de mejor performance, los que por la actuación quedaran para la historia de los Mundiales, los nombres que primero recordamos. Esos eran jugadores de Peñarol.
Hagamos un ejercicio acerca de esto. Probemos pedirle a un niño que nos diga el nombre de por lo menos un jugador de aquella selección. ¿Nos podrá decir otro que no sea Máspoli o Ghiggia o Miguez o Schiaffino o Obdulio Varela? Seguramente que no. De esta manera confirmamos, una vez más, que por donde pasa Peñarol pisa fuerte. Porque así somos, y nunca mejor dicho, “los más grandes entre los grandes” .

1950: Empezamos como gladiadores de un circo romano, terminamos bajándole el pulgar al “Cesar”.
Hablemos de la gran gloria, ese día 16 de julio de 1950 en el Maracaná. Una legión de uruguayos hacía historia. Le ganaban, de atrás, a la poderosa escuadra de Brasil por dos tantos contra uno. Era un estadio difícil, con público difícil, que venía festejando desde antes del comienzo del partido, pero nosotros teníamos grandes jugadores que no se achicaban en ninguna parte del mundo, frente a nadie, teníamos a cinco hinchas de Peñarol adentro de esa cancha…¿Cómo podíamos perder?
El primer tiempo terminó sin goles. Pero al comienzo del segundo, a los dos minutos, Friaca marca un gol que nos dejaba en desventaja. El estadio se caía a gritos de la parcialidad local, que además de festejar buscarían intimidar a aquellos gladiadores. Pero éramos mucho más fuertes que todos ellos y Obdulio Varela lo demostró; tomó la pelota de dentro del arco, se acercó al juez y le recriminó diciéndole que había sido fuera de juego, el problema era que el juez, de nacionalidad inglesa, no sabía español, por lo tanto, debía asistirlo un traductor. Se generó una discusión, en buenos términos, que duró algunos segundos, los suficientes como para crear incertidumbre en los espectadores y hacerlos callar. Posiblemente el “negro jefe” no buscaba anular el gol pero si generar momentos de angustia entre la parcialidad y quitarles el clima festivo con el que victoreaban el gol. La maña de este querido personaje uruguayo, créase o no, es aún hoy en día tema de estudio en la Universidad de Psicología de San Pablo como ejemplo del poder de una persona para dominar a una multitud fanatizada. Cuando movió Miguez el estadio estaba casi en silencio.
A los 22` del segundo tiempo Schiaffino (Peñarol) recibe de Ghiggia (Peñarol) que abatió la portería igualando 1 a 1 el marcador. Al gol lo siguió un silencio casi de muerte en el estadio, lo que dió el empujón para que, faltando nueve minutos, Ghiggia (Peñarol) haga historia, haga el segundo gol.
El relator de este partido era un escritor brasilero muy conocido y con obras muy importantes llamado Ari Barroso, el cual tiro el micrófono, luego del gol del delantero Aurinegro, y nunca más volvió a relatar.
Detalles:
Se jugó el domingo 16 de Julio de 1950, bajo el arbitraje de George Reader, inglés.
Ese día Uruguay salió a la cancha con: Máspoli, González y Tejera; Gambeta, Obdulio Varela y Víctor Rodríguez Andrade; Ghiggia, Julio Pérez, Míguez, Schiaffino y Morán.
Brasil jugó con: Barboza, da Costa y Amarijo; Bauer, Alvion y Ferreira (Bigode); Friaca, da Silva (Zizinho), Meneses, Pintos y Aramburu (Chico).
Los goles los convirtieron, para Brasil, a los 3` del segundo tiempo, Friaca y para Uruguay los dos delanteros aurinegros Schiaffino a los 22` y Ghiggia a los 34`.


PRIMER QUINQUENIO DE ORO

1958: Por cinco años seríamos imbatibles.
En el año 1958 asume el que sería el presidente más laureado de la historia de nuestro Club, el Cr. Gastón Güelfi que presidió nuestra Institución hasta el año 1973, cuando muere en ejercicio de la presidencia. Su última proeza fue la incorporación al Club de Fernando Morena. En sus años de presidencia ganó tres Libertadores de América, dos Intercontinentales, el primero de dos Quinquenios y un total de nueve Campeonatos Uruguayos, entre otras copas.
El año 58 marca, sin dudas, un antes y un después en la historia de nuestro enorme Club. Comenzamos un período de cinco años en el que seríamos invencibles, consiguiendo el primer Quinquenio para la Institución, en los años 1958, 1959, 1960, 1961 y 1962.
A continuación detallaremos, año por año, las finales del primer Quinquenio.
1958: En esa época el clásico se fijaba de antemano para el penúltimo partido con el fin de crear mayor emoción. Para esa contienda llegamos igualados en cantidad de puntos con respecto a nuestro tradicional rival. El partido lo empezamos perdiendo 1 a 0 pero lo culminamos con victoria de 2 tantos contra 1.
Con este resultado iríamos a la final por el campeonato, contra Defensor, necesitando solamente un empate para consagrarnos campeones. De esta manera logramos el campeonato del primer año del quinquenio empatando en un tanto.
El gol de Peñarol lo convirtió Hohberg en el segundo tiempo.
1959: Esta vez la final fue contra Nacional y no dimos tregua, vencimos por 2 a 0 en dramático partido, donde el primer gol llegó de la mano de Luís Cubilla, recién a los 36 minutos del segundo tiempo. Dos minutos después del gol, se registraron incidentes que involucraron a jugadores de ambas escuadras. Luego de diez minutos, el partido se reinició con ocho jugadores menos, los expulsados fueron: William Martínez, Hohberg, Aguerre, Borges (Peñarol) y Gómez, González, Escalada y Collazo (Nacional).
En el último minuto del partido, Alberto Spencer entra al área y es fauleado por Mesías, lo que provoca un tiro penal que termina en la red sellando el encuentro y el Bi-campeonato.
1960: Este año marca precedentes en la historia del fútbol internacional, fuimos los primeros campeones de la Copa Libertadores de América, lamentablemente se nos iba a escapar la oportunidad de ser los primeros campeones de la Copa Intercontinental.
Además de ser los mejores del continente, fuimos los mejores de Uruguay sumando el tercer campeonato consecutivo. Esta vez la final fue contra Cerro. La primera alegría de la tarde llegaría a los 27` de la primera parte, luego de notable jugada que culminó en los pies del infalible Alberto Spencer y éste, con notable actuación, abrió el marcador. El segundo fue a los 52` por parte de Luís Cubilla y el tercero lo anotaría Júpiter Crescio a los 37`.
Superando la actuación del año anterior, aquella que parecía insuperable, logramos el primer bi campeonato de la Libertadores de América y nos tomamos merecida revancha al momento de jugar la Intercontinental. Esta vez le ganamos al Benfica en el partido final por 2 tantos contra 0.
A nivel local ganábamos el cuarto titulo consecutivo y nuevamente ante Nacional, esta vez por la mínima diferencia, 1 a 0. El gol lo convirtió Spencer de cabeza luego de un corner que tiró Cubilla al centro del área chica.
Marcamos tantos precedentes, fuimos tantas cosas por primera vez que sería complicado enumerarlas todas, pero lo que no podemos dejar de nombrar, en estas líneas, es que antes de 1962 no existe diario, ni libro, que sea testigo del hecho que un equipo haya logrado cinco Campeonatos Uruguayos consecutivos. Como no podía ser de otra manera, tuvimos que ser nosotros los que rompiéramos el molde como lo hicimos tantas veces.
La final la jugamos contra Nacional. El primer gol fue de parte de Juan Joya luego de una serie de rebotes, donde primero pateo Spencer luego Sacía y finalmente Joya logra introducir el esférico dentro del arco para el uno a cero a los 34 minutos. El segundo y último fue de Spencer, de afuera del área, a los 52`, para sellar la victoria y un partido, que significaba mucho más que eso. Ese encuentro marcaba la hegemonía a nivel nacional que habíamos conseguido durante media década y que nadie fue capaz de quitárnosla.

1960: Los mejores del continente.
En esta primera edición de la Copa Libertadores de América jugarían los campeones de seis países Sudamericanos. San Lorenzo (Argentina); Bahía (Brasil); Jorge Wilstermann (Bolivia); Universidad de Chile (Chile); Millonarios (Colombia) y Peñarol.
Peñarol vs. Jorge Wilstermann (Bolivia)
Nuestro primer partido lo jugamos, el 19 de abril, contra el Wilstermann en Montevideo y goleamos 7 a 1 con goles de: Borges a los 13` y 27`, Cubilla a los 20` y un lucimiento de Alberto Spencer con cuatro goles a los 35`, 58`, 67` y 90`.
La revancha se jugaría en La Paz el 30 de Abril. Empatamos en un tanto, pero nos alcanzó para clasificar e ir a jugar contra San Lorenzo, que venía de ganarle al Bahía de Brasil.
Peñarol vs. San Lorenzo (Argentina)
La definición de la semifinal se tuvo que lograr en tres partidos. El primero el 18 de Mayo con resultado igualado 1 a 1 con gol, al minuto y medio, de Linazza.
El segundo encuentro fue en Buenos Aires, el 24 de Mayo con resultado 0 a 0. Teníamos que definir, en un tercer encuentro, la dramática igualdad que se mantenía con el correr de los partidos. Es así que el 29 de Mayo lo logramos por 2 tantos contra 1 en un partido electrizante que no se definió hasta el último minuto, cuando Spencer marca el segundo de Peñarol y el segundo de su cuenta personal, llevándonos a la final contra Olimpia (los goles de Spencer fueron a los 16` y 89`).
Final: Peñarol vs. Olimpia (Paraguay)
La final contra Olimpia se definió en dos partidos, el primero en Montevideo el 12 de Junio con victoria aurinegra por un tanto contra cero, lo que nos daba la posibilidad de empatar en Asunción y aún así ser campeones. Es así que el 19 de Junio el resultado fue 1 a 1 y alcanzó para que Peñarol sea el primer campeón de la Libertadores de América.
Lamentablemente a la hora de jugar con el Real Madrid (Campeón de Europa) no se nos dieron las cosas y nos quedamos con las ganas de ser Campeones Intercontinentales. Pero tendríamos otras oportunidades.

1960: Final contra el Real, momento glorioso que, por ahora, nos era esquivo.
La dos escuadras se habían cruzado una sola vez en partido amistoso, en el año 1927, en ocasión de una gira del equipo europeo.
La final que iba a decidir quien era el equipo más poderoso del planeta, comenzó con un 0 a 0 en Montevideo, resultado que nos llevaría a jugar de visitantes en España donde el Real Madrid nunca había perdido como local en un partido Internacional. De esa manera se nos escapaba esta copa, pero volveríamos a tener la oportunidad un año más tarde y ahí si nos consagraríamos como los mejores del mundo venciendo al Benfica de Portugal. Pero la verdadera revancha sería seis años mas tarde, en 1966, cuando fuimos a España para dejar al Real sin su invicto y traernos la copa.

1961: Nos tomamos revancha y no perdonamos, esta vez los mejores del Mundo.
Para esta segunda edición de la Copa Libertadores la cantidad de equipos participantes se había incrementado, llegando a la suma de ocho equipos Campeones.
Los participantes eran: Colo-Colo (Chile); Olimpia (Paraguay); Universitario (Perú); Independiente (Argentina); Palmeiras (Brasil); Jorge Wilstermann (Bolivia); Independiente de Santa Fe (Colombia) y Peñarol.
Peñarol vs. Universitario (Perú)
El primer partido lo jugamos el 19 de Abril contra el Universitario, dejando en claro que veníamos por el bi-campeonato, ganamos 5 a 0 con goles de: Joya a los 36` y 63`, Spencer a los 44` y 77` y Sacía a los 85`. Con la comodidad de un resultado ampliamente favorable, fuimos a jugar a Lima con cierta tranquilidad. Sabíamos igualmente que era una cancha para no confiarse. El partido se jugó el 14 de Mayo y perdimos por dos tantos contra cero. Resultado que nos servía para pasar a la próxima ronda.
Peñarol vs. Olimpia (Paraguay)
Ya en las semifinales, nos volvíamos a encontrar con un viejo conocido, el Olimpia, y nuevamente saldríamos vencedores. El primer encuentro en Montevideo fue durísimo, el partido fue víctima de un juego plagado de patadas y malas intenciones, a pesar de lo no vistoso del encuentro la victoria fue nuestra por 3 a 1. Los goles: Juan Joya los 20`, Núber Cano a los 73` y a los 87` Luís Cubilla cierra el encuentro.
El segundo encuentro fue peor -en lo que a violencia respecta- que el primero. Fuimos recibidos de forma hostil, tanto jueces como jugadores y hasta dirigentes, sufrieron el intento de intimidar, causado por la parcialidad local. La agresión fue tal que el presidente Gastón Güelfi recibió el golpe de un objeto lanzado a distancia, lo que le causó una herida profunda en el cuero cabelludo. Lo que los espectadores locales no entendían, así como muchos no entienden, es que cuando se juega contra Peñarol no hay intimidación que valga, es imposible pensar en un jugador que tenga la camiseta de Peñarol puesta y tenga miedo a la misma vez, no es lógico. Y lo demostramos esa tarde en Puerto Sajonia, Asunción del Paraguay. El partido comenzó favorable a Olimpia cuando Doldán marca el uno a cero a los 10`.
A los 64` mediante una acción bochornosa, el juez es derribado por un proyectil lanzado desde la tribuna, luego de once minutos de atención el colegiado pudo continuar con sus acciones y el partido prosiguió.
A los 77` Sacía marca desde los once pasos la igualdad, en medio de un griterío ensordecedor e intimidatorio que no hizo mella en ese formidable goleador aurinegro.
Pero el desborde de alegría y placer vendría con el segundo gol, convertido a los tres minutos del penal y a tan solo diez del final del partido, cuando un tiro libre de Sacía explota contra el travesaño y el oportunismo de Luís Cubilla manda la bola a la red para darnos la victoria y el pase a la final.
Final: Peñarol vs. Palmeiras (Brasil)
El último rival era Palmeiras un equipo muy fuerte, campeón de Brasil, bi-campeon del Mundo (Brasil 1958 y 1962) y con un total de 27 partidos internacionales invicto. El primer encuentro se jugó en Montevideo el 4 de Junio y el resultado fue 1 a 0, con gol de Alberto Spencer, faltando un minuto para el final del partido.
Para el 11 de Junio estábamos en San Pablo, y otra vez la hostilidad era la dueña de casa, llovían botellas, piedras y todo tipo de proyectiles. Otra vez les demostramos que no podían intimidarnos. Y se lo demostramos a los 5`. Sacía remata un tiro tan potente que entra al arco y rompe la red, por suerte el juez estaba en una posición favorable para ver lo sucedido y el gol fue válido. Luego Julinho empató, pero el gol de Spencer en Montevideo nos consagraba Campeones.

1961: Campeones del Mundo.
Final Intercontinental: Peñarol vs. Benfica (Portugal).
Pero íbamos por más. Queríamos la Intercontinental que no habíamos podido lograr el año anterior. Nos esperaba como Campeón Europeo el Benfica de Portugal. La serie se definiría al mejor de tres partidos. Lamentablemente el primero lo perdimos, como visitantes, por la mínima diferencia: 1 a 0. En el segundo partido, jugado en el Estadio Centenario, demostramos quien iba a ser el próximo Campeón del Mundo. Aplastamos al oponente de tal manera que para los 42` el resultado ya era 4 tantos contra 0: a los 10` Sacía de penal, 18` y 28` Joya y a los 42` Spencer. Luego, en el segundo tiempo, Spencer sella el partido con su segundo gol y el quinto de Peñarol, a los 58`.
El partido final de la serie se jugó el martes 19 de Setiembre.
Los titulares de los diarios del día posterior (20 de Setiembre) eran los siguientes: “Peñarol en la cima: ¡Campeón del Mundo!” “La gloria acaricia otra vez el fútbol Uruguayo” “Al grito de Peñarol pa todo el mundo”
Es así, el 19 del mes 9 nos consagrábamos campeones del mundo, los que le ganaron a los mejores Sudamericanos y al mejor de los Europeos, es decir: Los mejores!!!.
El partido se jugó en el Estadio Centenario. La terna arbitral fue: José Luís Praddaude, Juan Brozzi y Carlos Nai Foino. Ante 65.000 personas.
La victoria fue nuestra por 2 a 1, los goles fueron convertidos por Sacía a los 5` y a los 40`, este último de penal.
Para el año 1961 éramos Campeones del Mundo, Bi-Campeones Continentales y tetra-Campeones Uruguayos.

1962: Una nueva copa.
En este año la Libertadores tendría cambios en su estructura reglamentaria. Los campeones de la edición anterior comenzarían a jugar a partir de las semifinales.
Peñarol era el campeón de la Copa del año 1961 eso quiere decir que en esta ocasión nos saltearíamos las primeras rondas e iríamos a las semifinales directamente. Por lo tanto Uruguay tendría un cupo vacante, de esta manera Nacional, gracias a Peñarol, llega por primera vez a la Copa Libertadores de América, y por primera vez jugaban dos cuadros de un país en la misma Copa.
Nacional, y no hay que restarle mérito a esto, llegó a la semifinal donde lo esperábamos para romperle la ilusión de saber lo que es jugar una final de la Libertadores, lo que nosotros conocíamos bien ya que habíamos pasado dos veces por las únicas dos finales que se habían jugado hasta el momento, e iríamos por la tercera.
El primero de los partidos lo perdíamos por 2 tantos contra 1, alimentando la ilusión de nuestro tradicional rival. Ese partido fue el 8 de Julio bajo circunstancias especiales ya que “estrenábamos” Director Técnico. Bela Guttman había llegado el día anterior (7 de Julio).
El segundo partido se jugaría a los diez días, el 18 de Julio, ésta vez no dimos tregua, seriíamos netamente superiores, lo que se reflejó en el marcador que mostró, al finalizar el encuentro, un hermoso 3 a 1 que nos llevó con ventaja al tercer y decisivo encuentro. Los goles: Cabrera a los 20`y Spencer a los 72` y 79`.
El tercer partido culminó con un ajustado 1 a 1 que dió un marcador global de 5 a 4, lo que alcanzó para llevarnos a la final por tercera vez consecutiva. El gol nuestro sería de Spencer a los 69`.
Lamentablemente ese año no logramos consagrarnos como Tri-Campeones de la máxima copa de las Américas.
Jugábamos la final contra el Santos, el primer partido fue en Montevideo el 28 de Julio y perdimos por 2 tantos contra 1. Nuestro gol lo convirtió Spencer a los 75´.
El segundo partido fue en Brasil, Villa Belmiro, lo que amerita un segmento aparte en esta historia de nuestro gran Club.
Como dice la canción: “tengo el recuerdo de los ocho contra once, y de aquel día en el que no volvieron más, Villa Belmiro significa valentía, Puerto Sajonia significa calidad”. Ya hablamos de Puerto Sajonia, cuando jugábamos el segundo partido de la semifinal en la Copa de 1961 contra el Olimpia de Paraguay y éramos visitantes, fuimos victimas de violencia que sufrieron, en carne propia, los dirigentes y el árbitro, recibiendo golpes de proyectiles desde las tribunas.
Pero no se compara con lo que tuvimos que soportar la noche del 2 de Agosto, en ese segundo partido de la final de 1962 contra el Santos. También éramos visitantes y veníamos en desventaja de un gol.
La cancha estaba repleta y se caía del aliento que recibía el equipo locatario. A los catorce minutos el gol de Spencer silenció el estadio. Pero la alegría duró poco, ya que tres minutos después Dovral igualó tanteadores y Mengalvio parecía poner las cosas definitivas a los 35´ marcando el segundo gol del Santos. La primera parte terminó con ese difícil marcador, un dos a uno en contra no era sencillo. Pero Peñarol salió decidido para la segunda mitad y lo demostró Spencer, nuevamente, marcando el tanto del empate a los 49´ y en medio de un silencio infinito Sacia pone las cosas 3 a 2 a los 51´. De ahí en más el partido fue insoportable, la agresión tocó su punto más alto cuando el árbitro Carlos Robles recibe un botellazo desde la tribuna dejándolo inconciente y fuera del partido por un lapso de una hora.
Versiones extraoficiales cuentan que el árbitro fue amenazado con arma de fuego, por parte de la dirigencia del Santos para culminar el partido. Cuando dirigentes de Peñarol se acercaron para sugerirle que suspenda el encuentro por una cuestión de falta de garantías, la respuesta del colegiado fue: “el partido está terminado oficialmente pero si no terminamos de jugar los 90 minutos no salimos vivos”
Cuando culminaron esos 90´ el Santos había convertido el tercero de sus goles pero el juez lo dió por terminado ganando Peñarol 3 a 2.

1966: La copa de las hazañas.
Esta edición de la Copa Libertadores sienta un precedente. Hasta el momento los participantes eran los campeones de cada uno de sus países, pero a partir de este año se le sumarían los sub-campeones, logrando una contienda mucho más competitiva, de más duración y más vistosa.
La primera fase de esta copa se dividió en los siguientes grupos:
Grupo 1:
Boca Juniors (Argentina)
River Plate (Argentina)
Universitario de Lima (Perú)
Alianza de Lima (Perú)
Italia Cracas (Venezuela)
Lara Barquisimeto (Venezuela)
Grupo 2:
Universidad Católica (Chile)
Universidad de Chile (Chile)
Guaraní (Paraguay)
Olimpia (Paraguay)
Grupo 3:
Jorge Wilstermann (Bolivia)
Municipal de la Paz (Bolivia)
Emelec (Ecuador)
9 de Octubre (Ecuador)
Peñarol (Uruguay)
Nacional (Uruguay)

La copa la comenzamos con el pie izquierdo, pero luego enderezamos el camino directo a la final.
Lo siguiente es el detalle de los partidos de la primera ronda
De visitante:
30 de Enero: Peñarol. 0 vs. Nacional. 4
2 de Febrero: Peñarol. 0 vs. Jorge Wilstermann. 1
6 de Febrero: Peñarol. 2 vs. 9 de Octubre. 1
9 de Febrero: Peñarol. 2 vs. Emelec. 1
13 de Febrero: Peñarol. 2 vs. Municipal. 1
De locatario:
2 de Marzo: Peñarol. 2 vs. Jorge Wilstermann. 0
5 de Marzo: Peñarol. 3 vs. Municipal. 1
8 de Marzo: Peñarol. 2 vs. 9 de Octubre. 0
11 de Marzo: Peñarol. 4 vs. Emelec. 1
19 de Marzo: Peñarol. 3 vs. Nacional. 0
Para las semifinales se formaron dos grupos. El primero estaba integrado por Boca Juniors, River Plate, Guaraní e Independiente. Este último no jugó la primera ronda, pasando directamente a la semifinal porque era el Campeón de la edición anterior (1965).
El segundo grupo: Peñarol, Universidad Católica y Nacional.
Los detalles de las semifinales:
30 de Marzo: Universidad Católica. 1 vs. Peñarol. 0
10 de Abril: Peñarol. 3 vs. Nacional. 0
19 de Abril: Peñarol. 2 vs. Universidad Católica. 0
23 de Abril: Nacional. 0 vs. Peñarol. 1

1966: De las siete finales que se jugaron, estuvimos en cinco.
Luego de dejar afuera a Nacional, jugaríamos la final contra River Plate (Argentina).
El primer partido estaba pactado para el 14 de Mayo a las 15:30 horas. Con 60.000 espectadores, de los cuales 5.000 eran porteños, se desarrolló el encuentro que terminó con un 2 a 0 favorable para nuestra Institución, con goles de Abbadie a los 64` y Joya a los 74`.
La revancha estaba pactada en Núñez y para no romper con la mala tradición de nuestros rivales en las Libertadores, las cosas se pusieron difíciles.
Llegamos a Buenos Aires acompañados por cerca de 10.000 hinchas aurinegros.
Los problemas comenzaron ya desde antes del partido. Debíamos llegar al Monumental de River en un ómnibus contratado por la institución porteña. Esperamos, en el Hotel donde nos alojábamos hasta último momento, pero el transporte no llegaba. La decisión conjunta de la delegación fue la de ir al partido por la final de la Copa Libertadores de América separados y en taxis que debieron dejarnos a diez cuadras de la cancha por el control policial. Los jugadores, cuerpo técnico y los dirigentes caminaron por ese trayecto en medio de miles de hinchas llegando a reunirse recién a diez minutos de comenzar el encuentro.
Una vez dentro de la cancha los problemas siguieron. La sorpresa que nos llevamos fue que River había instalado unas tribunas tubulares con capacidad para 5000 espectadores (todos de River) en la pista de atletismo, lo que le daba libre acceso a la cancha en cualquier momento del encuentro. El juez demoró el inicio y hasta dudó en suspenderlo porque entendía que tales tribunas estaban totalmente fuera del reglamento. El público que se encontraba prácticamente dentro de la cancha, tuvo activa participación en el desenlace del partido reteniendo pelotas, entrando dentro del campo de juego e incluso agrediendo jugadores. Pero el punto máximo del absurdo llegó cuando Ermindo Onega anota el tercer y definitivo gol de River y dos policías festejan junto a él la conquista. A pesar de esto le hicimos fuerza y el partido culminó con un 3 a 2 a favor de River.
Los goles nuestros fueron de: Rocha a los 35` y Spencer a los 53`.
Las cosas se definirían en un tercer e histórico partido en el Estadio Nacional de Santiago. El cual estaba fijado, como en todos los casos de finales de Libertadores, 72 horas después del segundo encuentro, pero la dirigencia de River Plate planteó a la Confederación la posibilidad de adelantarlo 24 horas y en vez de jugarlo con tres días de diferencia lo haríamos con dos días. ¿Las razones? Existía una realidad, el plantel aurinegro era un grupo experimentado, con un promedio de edad un poco pasado de la media y River quería sacar ventaja de eso al reducirle el descanso a la escuadra de Peñarol. Toda la delegación uruguaya estuvo de acuerdo y terminamos jugando el 20 de Mayo frente a más de 40.000 personas.
El primer gol del partido llegó de parte de Daniel Onega a los 27` y a los 42` Ermindo Onega pone un doloroso 2 a 0 con el que nos vamos para el descanso.
En la segunda parte comenzamos desordenados por la presión pero, el salvador de los momentos difíciles, Alberto Spencer anota el primero y nos da esa alegría, nos invita a soñar explicándonos que, con Peñarol adentro de la cancha, los partidos no se terminan antes de los 90`. El segundo llega de la mano de Julio César Cortés y terminamos yendo al alargue.
Entramos al primer tiempo del alargue sabiendo que la historia era nuestra y que no íbamos a salir de esa cancha de otra manera que no fuera con la copa en nuestras manos. Alberto Spencer “como un gamo”, según el relato de Carlos Solé, convierte el tercero luego de magistral salto ganando de cabeza a los defensas porteños. Pero la alegría infinita, esa que te desborda y que sólo conocemos nosotros, los hinchas de Peñarol, llega de la mano de Rocha, a los 4´ de la segunda mitad del alargue con un hermoso gol de cabeza cambiando la pelota de palo y dejando al golero parado. Luego de este fantástico momento Carlos Solé describía, como ninguno, la actitud de esta escuadra que, es la identidad más pura de todos los equipos de Peñarol, decía: “vayan preparándose los Peñarolenses de cualquier lugar de Montevideo, este campeonato está ganado y ganado, si ustedes me permiten la expresión, que no es académica, pero para serles más gráficos, ganado a lo MACHO!!!!”
Y es así, Peñarol gana a lo macho, nosotros ganamos bajo presión en Puerto Sajonia contra el Olimpia, nosotros ganamos bajo brutal agresión en Villa Belmiro ante el Santos, nosotros planteamos un gran partido, en medio de un clima absurdo, que se nos escapó por un solo gol en el Monumental de River y que 24 horas después le demostramos nuestra categoría rescatando un 0 a 2 y transformándolo en un hermoso 4 a 2. Porque nosotros no somos los que sacamos la pierna en la pelota dividida. Nosotros no nos achicamos. Porque nosotros somos PEÑAROL!!!

1966: Bi-Campeones del Mundo. Peñarol vs. Real Madrid; la revancha más esperada.
En 1960 el Real Madrid nos había arrebatado la posibilidad de ser el primer Campeón de la Intercontinental, ahora en 1966 era la hora de tomarnos revancha.
El primer partido se jugó el 12 de Octubre en el Centenario y lo ganamos por 2 a 0, ambos goles convertidos por Alberto Spencer.
Al momento de viajar a España, para jugar el segundo partido, el aeropuerto explotaba de hinchas, que al grito de “Peñarol, Peñarol, Peñarol” despedía al más grande de todos.
El partido comenzaba a las 20:30 horas de España, 16:30 de nuestro país, que expectante ansiaba que se hiciera historia.
El Santiago Bernabeu parecía una caldera hirviendo por la actitud que tomaban los hinchas madridistas sumamente fanatizados.
El marcador del encuentro fue el mismo que en Montevideo 2 a 0 a favor nuestro, el primero de penal, convertido por Rocha, y el segundo, como era de costumbre en aquellos tiempos, Alberto Spencer.
Luego del partido una mezcla de risas y llantos invadían la cancha y posteriormente el vestuario aurinegro. Gastón Güelfi, Presidente de Peñarol, abrazó uno por uno. Carlos Zeni, dirigente, toma a Rocha sin poder resistir el impacto emocional y le dice a un notero “¡Esto es grande! ¿Vieron como cumplieron?”. Goncalvez, el Tito, ya más tranquilo declaraba “Los impresionamos en Montevideo con nuestro empuje, y aquí no pudieron sacudirse ese recuerdo. Creo que merecimos un tanteador más amplio a nuestro favor.”
Pero quizás la parte más linda de esta historia, llega cuando el equipo es recibido en el Estadio Centenario, repleto de fanáticos hinchas del más grande de todos. La expectativa se hacía, con cada segundo, más grande. Hasta que un estruendo ensordecedor, de gargantas ya afónicas, colmaron el Estadio y gran parte de Montevideo, había entrado Peñarol con la copa, a dar la vuelta olímpica junto con las almas que más se lo merecían, junto con su gente.
Como anécdota vale contar que el Real Madrid convencido que iba a ganar en su casa, ya tenía vendidas todas las entradas para un tercer partido y había organizado excursiones para Suiza (donde se habría de jugar este encuentro). Era lógico, es que el Real no había perdido nunca un partido internacional es su casa, pero Peñarol hacía seis años, desde la final del 1960, que esperaba ese momento, de ninguna manera permitiríamos que pase lo mismo. Luego del partido, el cuadro europeo se tuvo que abocar a devolver las entradas y los importes por las excursiones vendidas.

1969: Nos faltaba algo, la Supercopa y la ganamos.
A continuación detallamos la escalada hacia la llegada de esta copa a nuestras vitrinas.
13 de Noviembre: Racing 0 vs. Peñarol 0 – Estadio Avellaneda
26 de Noviembre: Peñarol 3 vs. Estudiantes 1 – Estadio Centenario
2 de Diciembre: Peñarol 2 vs. Santos 1 – Estadio Centenario
11 de Diciembre: Santos 2 vs. Peñarol 0 – Parque Antártica
23 de Diciembre: Peñarol 4 vs. 1 Racing – Estadio Centenario
La final la jugamos contra Estudiantes de La Plata y ganamos por 2 a 1, con goles de Pedro Virgilio Rocha a los 65` y 72`. Peñarol se consagró como campeón de la única copa que nos faltaba.

1973: La desaparición física del Contador Gastón Güelfi durante el ejercicio de la Presidencia.
Peñarol conoce de grandes dirigentes, de personas que por su actuación en la Institución quedarán en el recuerdo de sus hinchas por siempre.
El 24 de Enero de 1973 nos toca vivir, posiblemente, el momento más doloroso de nuestra vida como Institución. Gastón Güelfi, el Presidente con mayor cantidad de copas de nuestro Club, en el Uruguay y unos de los más ganadores del mundo (nueve campeonatos uruguayos, un quinquenio, tres Libertadores, dos Intercontinentales, una Supercopa) fallece en el ejercicio de la presidencia.
Además de tener la obligación de agradecerle su trayectoria, hay que agradecerle que su último día de vida trabajó incansablemente para cerrar las negociaciones que acercarían, nada más y nada menos, a Fernando Morena a nuestro Peñarol, para hacerlo un poquito más grande de lo que ya era.
Washington Cataldi toma la presidencia y días más tarde es electo. Continua en el cargo por once años, hasta 1984.

1973: Comienza el legado de Morena.
En 1973 el campeonato fue nuestro y comenzaríamos la escalada hacia el tricampeonato que culminaría en 1975, año de hazañas, año en el cual seríamos campeones dos fechas antes, invictos por sexta vez en el Campeonato Uruguayo. Invictos también en la Liguilla con goleada de 5 a 1 a Nacional y traeríamos, por segunda vez consecutiva, la Teresa Herrera.
En este año, Morena se lucía como era de costumbre, imponiendo una de las tantas marcas que rompió en su carrera; 34 goles, quebrando el record de “el tigre” Young, logrado 42 años antes.
El domingo 16 de Julio de 1977 el hombre que batía records lograba lo impensable, 7 goles en 90` contra Huracán Buceo en el Estadio Centenario.
Las conquistas fueron a los 13`, 37`, 43`, 66`, 75`, 78` y 90`.
En 1978 nos consagrábamos nuevamente campeones invictos y Morena volvía a sorprender, quebraba su propia marca de 34 goles con un impresionante total de 36 anotaciones en un solo campeonato.

1982: “Los barre copas”. Campeones Uruguayos, de la Copa Libertadores y de la Copa Intercontinental.
Como en el 1961, en 1982 logramos ganar todo lo que jugamos: el Campeonato Uruguayo, la Libertadores, y la Intercontinental.
A continuación detallaremos los grupos de la competencia que nos llevo por cuarta vez a la cima de América.
Grupo 1:
River Plate (Argentina)
Boca Juniors (Argentina)
The Strongest (Bolivia)
Jorge Wilstermann (Bolivia)
Grupo 2:
Peñarol (Uruguay)
Defensor (Uruguay)
Sao Pablo (Brasil)
Gremio (Brasil)
Grupo 3:
Tolima (Colombia)
Atlético Nacional (Colombia)
Estudiantes (Venezuela)
Táchira (Venezuela)
Grupo 4:
Cobreloa (Chile)
Colo Colo (Chile)
LDU (Ecuador)
Barcelona (Ecuador)
Grupo 5:
Olimpia (Paraguay)
Sol de América (Paraguay)
Melgar (Perú)
Municipal (Perú)

Lo siguiente es el detalle de los partidos de la primera ronda:
De locatario:
. 5 de Agosto: Peñarol 3 vs. Defensor 0
. 20 de Agosto: Peñarol 1 vs. Sao Pablo 0
. 27 de Agosto: Peñarol 1 vs. Gremio 0
De visitante:
. 9 de Setiembre: Peñarol 0vs. Defensor 0
. 14 de Setiembre: Peñarol 0 vs. Sao Pablo 1
. 17 de Setiembre: Peñarol 1 vs. Gremio 3
Sorteamos exitosamente la primera etapa y fuimos a la semifinal donde nos esperaban los ganadores de cada uno de los restantes bloques.
La semifinal se dividió en dos grupos, el ganador de cada uno de estos llegaría a la final.
Por un lado se encontraba Peñarol, Flamengo y River Plate y por el otro Cobreloa, Olimpia y Tolima.
Los detalles de la semifinal:
19 de Octubre: Peñarol. 1 vs. Flamengo. 0
28 de Octubre: River Plate. 2 vs. Peñarol. 4
12 de Noviembre: Peñarol. 2 vs. River Plate.1
16 de Noviembre: Flamengo. 0 vs. Peñarol. 1
Con una actuación impecable en esta semifinal, sin caer en un solo partido, llegaríamos una vez más a la Final de la Copa Libertadores de América. El equipo al que nos enfrentaríamos sería el Cobreloa de Chile, gran equipo que había jugado la final el año anterior perdiendo contra el Flamengo de Brasil.
Las cosas no comenzaron auspiciosas para nosotros, el 26 de Noviembre con un 0 a 0 en el Centenario, el panorama no era favorable. Teníamos que ganar de visitantes o, como mínimo, forzar un empate para definir en un tercer partido en cancha neutral.
El 30 de Noviembre llegábamos a Santiago de Chile sin ser favoritos, “El Diario” titulaba: “Peñarol no pudo y hay que esperar una hazaña”. Y sin duda la hazaña llegó, porque ese partido permanece imborrable en la memoria de todos aquellos que lo vieron, lo escucharon o que, en algún momento, sintieron nombrarlo. Habría que buscar mucho en archivos del fútbol mundial para encontrar un momento tan glorioso como el gol de Morena que nos daba la Copa Libertadores sobre el final del encuentro, cuando con un rotundo 0 a 0, todo el mundo ya esperaba el tercer partido.
"El Grafico" en su edición de 100 páginas, homenajeando al Campeón de América, escribía haciendo alusión a este hermoso gol: “Un denso silencio se aplasta sobre el cemento de las tribunas del Estadio Nacional. En el campo, los hombres ensayan un rito festivo que convierte en algo casi grotesco al cuadro. Aquellos queriendo explicar lo inexplicable. Estos, queriendo demostrar lo indemostrable.Todos, obedeciendo al mismo fenómeno: PEÑAROL CAMPEON DE AMÉRICA.”

1982: Fuimos a Tokio a buscar la Copa.
“El Grafico” titulaba en esta ocasión: “Este Peñarol del asombro se hizo dueño de Uruguay, de América…y ahora del Mundo”
Los hermosos goles fueron el primero de Jair, de tiro libre, que luego de rebotar en el horizontal picaba sobre la línea y Fernando Morena se mete con pelota y todo adentro del arco demostrando la garra peñarolense. El segundo y definitivo, con una jugada desde la mitad de la cancha, de Walkir con una velocidad espectacular remata y rebota en el arquero, pero vuelve a intentarlo y por fin anota para darnos la victoria frente al Aston Villa.

1985: Tres Copas en ocho días.
Los días que van del 15 al 22 de Diciembre de 1985 quedarán por siempre en nuestra memoria y en nuestras vitrinas colmadas de copas. Cuatro victorias consecutivas acercarían al Club tres copas.
El domingo 15 con otra victoria clásica nos quedábamos con el título uruguayo prácticamente en las manos ganándolo definitivamente el día domingo 22 frente a Rampla Juniors, faltando por jugar una fecha. El lunes 16 con un equipo de formación, en su gran mayoría, juvenil traía la copa Shield (India). El miércoles 18 volvíamos a ganar otro clásico en el marco de la “Copa de Oro de los Grandes” sacándole a nuestro tradicional rival toda posibilidad matemática de adjudicársela.

1985 y 1986: “La Copa de Oro de los Grandes”.
En el año 1985 surgió la idea de realizar un campeonato paralelo al uruguayo en el que participaran solamente Peñarol y Nacional para poder disipar posibles dudas, acerca de quien era el más grande. La disputa consistiría en una serie de partidos a jugar al mejor de ocho y comenzarían el 18 de Julio de 1985, lo que no se sabía era la fecha en que se daría fin a esta contienda, porque la cantidad de partidos dependería de los resultados. En el caso de empate se definirían los partidos desde el punto del penal.
Es así que dicho Campeonato culminó con la victoria de Peñarol, siéndole fiel a la historia.
Los resultados de los partidos fueron:
18 de Julio de 1985: Peñarol. 2 (6) vs. Nacional. 2 (4)
10 de Agosto de 1985: Peñarol. 4 vs. Nacional. 0
11 de Setiembre de 1985: Peñarol. 3 vs. Nacional. 2
30 de Octubre de 1985: Peñarol. 1 Nacional. 0
18 de Diciembre de 1985: Peñarol. 2 vs. Nacional. 1
19 de Noviembre de 1986: Peñarol. 2 vs. Nacional. 1

1987: El clásico de “los ocho contra once”.
En el mes de Abril de 1987 se jugó un triangular amistoso en el que participaron, además de Peñarol y Nacional, el Betis de España, ocasión en la cual se seguiría escribiendo la historia grande y gloriosa del Club Atlético Peñarol.
Faltando 15 minutos para el final del partido, expulsaron al último de los tres jugadores aurinegros que se fueron a las duchas antes del culminar el encuentro (Ricardo Viera, José “Pepe” Herrera, José Perdomo). Hasta ese entonces el partido iba 1 a 1. Para Peñarol terminar con ese resultado, teniendo en cuenta las condiciones, ya era un logro. Sin embargo, a los 82 minutos, el puntero derecho Jorge Cabrera inmortaliza ese encuentro, cuando sacó a relucir la garra y la infinita mística aurinegra y pone el partido 2 a 1.
Así narraba el gol de la hazaña el periódico “El Diario”:
“Restaba un cuarto de hora de nervios y tensión. La pelota parecía quemar a los jugadores albos, que entraron en un “fulbito” tibio e intrascendente. Los ocho aurinegros apretaban los dientes y procuraban aguantar el balón para dejar pasar los minutos, pero, aunque parezca una osadía, no dejaron de pensar en el arco de Velichco.
Cuando nadie lo esperaba o imaginaba, por lo insólito e irracional, llegó el milagro. Arrancó sorpresivamente desde el fondo Domínguez, pasando el balón a Diego Aguirre, quien dejó que se acercaran los marcadores y esperó el inteligente pique del maragato Jorge Cabrera, que enfrentó a Velichco, rematando a su derecha para consagrar el festejo del gol”

1987: Por quinta vez campeones de América.
Para esta edición de la Copa Libertadores de América los equipos participantes en sus respectivos grupos fueron:
Grupo 1:
Independiente (Argentina)
Rosario Central (Argentina)
Táchira (Venezuela)
Estudiantes (Venezuela)Grupo 2:
América de Cali (Colombia)
Deportivo (Colombia)
The Strongest (Bolivia)
Oriente Petrolero (Bolivia)
Grupo 3:
Cobreloa (Chile)
Colo Colo (Chile)
Guaraní (Brasil)
Sao Pablo (Brasil)
Grupo 4:
Barcelona (Ecuador)
Nacional (Ecuador)
Olimpia (Paraguay)
Sol de América (Paraguay)
Grupo 5:
Peñarol (Uruguay)
Progreso (Uruguay)
Alianza de Lima (Perú)
Colegio San Agustín (Perú)
Superamos el grupo 5 con los siguientes resultados:
De locatario:
6 de Mayo: Peñarol. 3 vs. Progreso. 2
2 de Junio: Peñarol. 2 vs. Alianza de Lima. 0
5 de Junio: Peñarol. 2 vs. Colegio San Agustín. 0

De visitantes:
18 de Mayo: Peñarol. 1 vs. Alianza de Lima. 0
21 de Mayo: Peñarol. 1 vs. Colegio San Agustín. 1
26 de Mayo: Peñarol. 1 vs. Progreso. 1
Sin caer ni en un solo encuentro, llegamos invictos a la semifinal donde integraríamos el grupo 2 junto a River Plate (Argentina) e Independiente (Argentina). Por otro lado jugaban en un segundo grupo América de Cali (Colombia), el Cobreloa (Chile) y el Barcelona (Venezuela).
Lo siguiente son los resultados partido a partido de las semifinales:
3 de Setiembre: Peñarol. 3 vs. Independiente. 0
16 de Setiembre: Peñarol. 0 vs. River Plate. 0
30 de Setiembre: Independiente 2 vs. Peñarol. 4
7 de Octubre: River Plate. 1 vs. Peñarol. 0
Pasamos exitosamente a la final de la Libertadores donde esperábamos al América de Cali, que contaba con un poderoso plantel, que tras una gran inversión, se jugaba el todo por el todo en esta final del 1987 ya que había sucumbido en dos finales anteriores y pretendía ganar esta. Lamentablemente, para ellos, debían enfrentar al más grande de todos, uno de los más experimentados con nueve finales en su haber (1960, 1961, 1962, 1965, 1966, 1970, 1982, 1983, 1987).
A pesar de esto el América nos puso las cosas difíciles en un primer partido, el 21 de octubre, en Colombia con un resultado complicado de 0 a 2 que parecía decir que la tercera era la vencida.
Llegamos siete días después al Centenario, los colombianos con cierta confianza se creían favoritos, es que a pesar de ser visitantes, de tres posibles resultados le servían dos. Claramente podrían estar más tranquilos que nosotros.
Las cosas se pusieron todavía peor para nosotros cuando empezamos perdiendo en el marcador por un tanto contra cero. Pero Diego Aguirre marca, a los 57`, la igualdad que nos deja soñar con ser campeones otra vez. Iigualmente necesitábamos más que el empate, dado que no era una opción si queríamos llevarnos la copa. Los minutos corrían y parecía que no lo íbamos a lograr. Pero el mundo entero sabía que Peñarol no tira la toalla, que somos de los que no terminamos la pelea antes de que suene la campana, porque somos luchadores. Si, somos luchadores y este no es un título que nos regalaron, nosotros lo ganamos, lo demostramos en la semifinal de 1960 contra San Lorenzo cuando el inmenso Alberto Spencer anota el 2 a 1 a los 89`, cuando Morena en la final de 1982 contra el Cobreloa de Chile en su propia casa, hace un magistral gol faltando 30 segundos. En esta final lo ratificaríamos, porque faltando solamente 4 minutos Jorge Villar anota de tiro libre el gol que no llevaría a jugar la finalísima a Santiago de Chile, lugar donde nos habíamos coronado en el 1966 y en el 1982. En 1987 le seríamos fiel a la historia.

1987: Peñarol vs. América en Santiago de Chile.
"El Grafico” es una revista que acompaña a los cuadros más grandes de todos y es ya, un viejo conocido nuestro. Un fragmento del periodista con seudónimo “Juvenal”, decía: “…a 24 horas del hecho (la final), sentado en la comodidad de la redacción de El Grafico, todavía estoy temblando de excitación. No pude quitarme todo el dramatismo, toda la intensidad emocional de esa definición increíble. Y agradezco al destino haber estado del otro lado de la cordillera…”
Y sin duda que fue un partido no apto para cardíacos: el primer tiempo culminó 0 a 0. La segunda mitad terminó 0 a 0. Los 15` del primer alargue terminaron 0 a 0. A los 14` del segundo alargue, luego de jugar casi dos horas, íbamos 0 a 0. Pero la grandeza de esta Institución, conyugada toda, en esos segundos de gloria interminables ponen la diferencia entre nosotros y el resto, como Spencer en el 1960, como Morena en el 1982, Aguirre, el gran Aguirre, nos regala la quinta Copa Libertadores de América. En el minuto 15 del segundo alargue, con el último suspiro, ganándole a una defensa que se había aglomerado en el área durante todo el partido, nos hace revivir esos momentos de grandeza incomparables que solo los hinchas de Peñarol conocemos.

1991: El clásico sin golero.
Otra vez Peñarol dando la nota, otra vez siendo los responsables de anécdotas que adornan reuniones por años y dejan a los “rivales” sin respuestas, porque no hay argumentos posibles para que nos digan: “somos mejores”. No, no son mejores, porque los números nos dan la razón, pero los hinchas de Peñarol, además de tener los números, tenemos esos momentos únicos, mágicos que ya nombramos tantas veces, y que nos sentimos profundamente orgullosos, porque forjaron nuestra personalidad que es propia, del hincha de Peñarol, e irrepetible. Y este es uno de esos momentos que me hace meditar por un segundo y preguntarme: ¿Cómo no podría ser hincha de Peñarol? ¿Cómo podría amar a otro cuadro que no fuese este? Estos momentos como el 8 contra 11 o el clásico sin golero y muchos otros momentos como Morena en 1982 o Aguirre en 1987, o aquel clásico de 1949 que entramos para el segundo tiempo y detrás nuestro no entró nadie, o de Puerto Sajonia en la semifinal del 1961, o Villa Belmiro en la final de 1962, o el 0 a 2 que se transformo en 4 a 2 frente a River en el 1966, o… tanto podríamos hablar…
Resulta que Peñarol ya había realizado todos sus cambios y expulsan a Fernando Alvez es decir ya nadie podía entrar en la cancha, entonces un grande de esta institución como lo es Jorge “Tito” Goncalvez toma los guantes y defiende exitosamente el arco Aurinegro. Ese partido lo ganamos con gol de Sergio “el manteca” Martínez.

SEGUNDO QUINQUENIO DE ORO

1993: Nuevamente, en cinco años, nadie pudo con nosotros.
Parece reabundar volver a decir otra vez, en estas páginas, que fuimos los primeros en tantas cosas, sentamos tantos precedentes, rompimos tantos records, fuimos responsables de momentos que parecían utópicos, hasta que los hacíamos realidad.
Pero no es reabundar, es así, volvimos a ser los primeros y los únicos en ganar dos quinquenios, y lo nombramos como algo más en nuestras vidas, en nuestros centenarios años, pero detengámonos un momento a pensar que durante cinco años seguidos en dos oportunidades además de ser los mejores, como lo fuimos siempre, fuimos los únicos, no hubo nadie que tuviera la capacidad ni la valentía de arrebatarnos lo nuestro. Fueron más de 2000 días que comenzaron el 3 de Abril de 1993 y terminaron el 12 de Noviembre de 1997, lo curioso es que el primer partido del 1993 lo jugamos contra Defensor en el Centenario, empatando 0 a 0, y el último del 1997 fue contra el mismo rival, también en el Centenario, pero esta vez Marcelo de Souza marcaba el 3 a 0 a los 85,`sentenciando definitivamente el segundo Quinquenio de Oro para nuestra Institución.1993: Este es el primer año de del segundo quinquenio, en el que buscamos reforzar el equipo trayendo importantísimos jugadores de alto nivel, que se desempeñaban con destacada actuación en sus equipos anteriores. Los futbolistas eran Bengoechea, Gutiérrez, Otero, Perdomo, Vidal, Darío Silva entre otros. Esta de más decir lo que colaboraron para lograr los campeonatos de esos años, siendo verdaderos referentes dentro y fuera de la cancha.
Todos los jugadores de ese año lograron un gran nivel. Pero posiblemente los más destacados fueron: Pablo Bengoechea (24 presencias y 11 goles), Marcelo Otero (24 – 11), Néstor Gabriel Cedrés (15 – 10), Darío silva (21 – 9).
Este año fuimos campeones también en la tercera división, de la mano de una de las figuras más importantes de nuestra historia, Walter “el Indio” Olivera
El año 93 se jugaron un total de 24 partidos de los cuales ganamos 16 empatamos 4 y perdimos solamente 4 obteniendo 36 puntos y un total de 50 goles. (12 más que Nacional que quedo en 4º lugar detrás de Defensor 2º y de Danubio 3º).1994: Este año se dejo de realizar el campeonato a dos ruedas y se empezó a utilizar el sistema de apertura y clausura.
En el apertura se jugaron 12 partidos y conseguimos 18 puntos quedando en primer lugar. Nacional volvió a quedar 4º esta vez atrás de Defensor 2º y Basañez 3º.
El clausura lo volvimos a ganar, ahora con 20 puntos, a tres de Nacional. Wanderers y Cerro 3º y 4º.
Con estos resultados eramos los primeros en la tabla anual con 34 puntos a 6 de Nacional que quedó 3º. Defensor 2º y Cerro 4º.
Después del clausura llego la final con Defensor por el Campeonato Uruguayo empatando los dos primeros partidos a un tanto, pero rematando el tercero con un 2 a 1, y consagrándonos Campeones Uruguayos por segunda vez consecutiva.
Los goleadores de este Uruguayos fueron: Darío Silva con 8 goles en el apertura y 9 en el clausura (17), Marcelo Otero 8 y 6 (15), Pablo Bengoechea 4 y 7 (11), Carlos Aguilera realizó 5, sólo en el clausura.1995: Debido a un fallo aplicado por el Tribunal Arbitral de la Asociación Uruguaya de Fútbol, debimos comenzar este campeonato con la pérdida de dos puntos. A pesar de esto, volvimos a demostrar nuestra supremacía y ganamos esta parte del Uruguayo. Logramos un total de 27 puntos en los doce partidos. En 2º lugar llegaría Nacional y en 3º y 4º puesto estarían Liverpool y Defensor respectivamente.
Continuando la excelencia goleadora que lo caracterizó en su paso por Peñarol, Darío Silva volvía a convertir 9 goles.
Para el torneo Clausura sufríamos bajas muy importantes, jugadores que habían sido fundamentales para todo partido que jugaran. Ferro, Otero, Darío Silva y Dorta fueron transferidos al fútbol argentino y europeo. Para esta segunda parte del año llegamos también con 27 puntos. Fue una campaña idéntica a la del apertura: 12 partidos jugados, 8 ganados, 3 empatados y 1 perdido, pero esta vez llegábamos disputando el primer puesto con nuestro tradicional rival, obligándonos a un partido de desempate. Tal partido se jugó a estadio lleno el 5 de Noviembre. Partido en el que Peñarol, luego de empatar en los 90` a dos tantos, cae en la definición por penales con un ajustado resultado de 5 a 4.
Como Campeones de una parte del campeonato, debíamos disputar una finalísima con el ganador de la otra parte. Como no podría ser de otra manera Peñarol salió airoso de esta situación, ganando nuestro tri-campeonato en una serie de tres partidos que fueron una real fiesta a estadio lleno, como es de costumbre cuando jugamos con nuestro rival de todas las épocas.
Los goleadores de este campeonato fueron Pablo Bengoechea con 6 goles y Luís Romero con 5.1996: Para este campeonato debimos abocarnos a sustituir al director técnico que tantas alegrías nos había traído. Gregorio Pérez emigraba al fútbol argentino para desempeñarse en el Club Atlético Independiente. El nuevo técnico elegido para dirigir, al que sería el tetra-campeón de nuestro fútbol, fue Jorge Fossati, un hombre de la casa.
Contando también con dos hombres de Peñarol: Mario González y Eduardo del Capellán, como así también, en la parte física, con el Prof. Alejandro Valenzuela.
Esta nueva dirección técnica mantuvo el plantel e incorporó algunos nombres de jerarquía: Carlos Soca, Sergio Navarro, Ruben Pereyra y el retorno de Heberley Sosa.
Con un nuevo estilo de conducción en lo técnico-táctico, con características disímiles a las aplicadas por el técnico anterior, logramos coronarnos en la primera parte del año con 23 puntos, seguidos por Defensor 2º, Nacional 3º, Danubio 4º con 22, 21 y 19 puntos, respectivamente.
El campeonato clausura fue de los mas dramáticos que se jugaron. Disminuidos por la partida de jugadores importantes como lo fueron Luís Romero y Federico Magallanes al fútbol italiano y Danilo Baltierra al fútbol español. Tuvimos una importante ayuda por la nueva presencia de Edgardo Adinolfi y la habilitación definitiva de Ruben Pereira. Pero lamentablemente tuvimos una campaña irregular. Apuntábamos a las finales para pelear el Campeonato y el cuerpo técnico comenzó una preparación técnico-físico esperando a Nacional en la final. Es así que las instancias finales las disputábamos en juegos clásicos venciendo el primero 1 a 0 y empatando el segundo 0 a 0, nos consagrábamos campeones por cuarta vez consecutiva e íbamos por la hazaña.1997: Que lindo año! Culminábamos una labor exitosa de cinco años. Volvíamos a hacer historia, como siempre éramos los primeros. Festejábamos nuestro segundo quinquenio y dabamos sustento, una vez más, a ese mito popular que dice que somos los más grandes.
Para este año vuelve Gregorio Pérez para asumir la responsabilidad y la obligación de lograr el segundo quinquenio para la Institución. Se busca reforzar al equipo trayendo jugadores de gran valía como Luís Romero, Fernando Alvez, Jorge Goncalvez, Marcelo Zalayeta, Marcelo Romero y Serafín García. A pesar de esto llegábamos a instancias finales, por primera vez en cinco años, en tercera posición.
Para el torneo clausura parecía que las cosas se ponían peor, perdíamos dos jugadores importantes como Washington Tais y Gonzalo de los Santos.
No esta de más mencionar el triunfo clásico en el que nos repusimos de un 1 a 3 desfavorable y lo ganamos 4 a 3. Llegamos al final del torneo a un punto del ganador, que fue Defensor Soprting, quedando en la tabla anual empatados en 44 puntos.
Por llegar en la tabla anual con el mejor puntaje y la mayor cantidad de goles a favor, por reglamento, jugábamos con Nacional (ganador del apertura) para definir quien enfrentaría a Defensor (campeón del clausura y empatado con Peñarol en la tabla anual).
En nuestra historia vivimos clásicos muy importantes y éste, sin dudas, es uno de ellos. Nuevamente, como no puede ser de otra manera, lo ganamos con un 3 a 2, con goles de Zalayeta a los 61`, Luis Romero a los 65` y Juan Carlos de Lima a los 77`. Los goles del rival fueron a los 38`y 47` si se fijan bien en los minutos pueden ver que a los 47` íbamos perdiendo 2 a 0 y en un cuarto de hora, desde el minuto 61 al 77, dimos vuelta la final.
Nos habíamos ganado la posibilidad de jugar la final por el campeonato. El rival sería Defensor. La definición era al mejor de tres, pero lo liquidamos en dos encuentros, ganando el primero 1 a 0, con gol de Serafín García a los 38´, y el segundo, sellamos el quinquenio con un rotundo 3 a 0, con goles de Bengoechea a los 29´, a los 77´ “el Tony” Pacheco marca el segundo y de Souza a los 85´ le pone el lacre a esta gestión impecable de un grupo de personas que durante 5 años lograron lo que solamente logra Peñarol, las hazañas que recorren el mundo y como dice la canción: “si en algún lado no conocen nuestra tierra, que aunque es pequeña tiene enorme el corazón, tan solo alcanza con decir en donde sea, QUE EL URUGUAY ES EL PAIS DE PEÑAROOOOLLLL!!!!!".